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“Ante el interés de las partes de abordar nuevamente la discusión de las diversas agendas y avanzar con medidas que sigan sumando al fortalecimiento de la educación superior del país, los invitamos a reanudar la Mesa el día lunes a partir de las ocho de la mañana”. Con estas palabras, la ministra de Educación, María Victoria Angulo, formalizó la invitación para retomar los diálogos con los estudiantes de las 32 universidades públicas del país aún en paro.
Los líderes de las movilizaciones, agrupados en los movimientos Unees, Acrees, y Fenarees, aceptaron la invitación de la ministra. Jennifer Pedraza, estudiante de economía en la Nacional y vocera de Acrees, y Valentina Ávila, estudiante de derecho en la Javeriana y representante de Unees, así lo confirmaron. Los profesores, por su parte, también expresaron su voluntad de reemprender la discusión con el propósito de llegar a unos acuerdos mínimos que ayuden a resolver la crisis financiera de las instituciones de educación superior pública en el país. Al parecer, uno de los primeros puntos de la agenda será la búsqueda de los $500.000 millones que, según los estudiantes y los profesores, son urgentes para que las universidades públicas y las instituciones técnicas y tecnológicas puedan concluir con éxito 2018.
La invitación de la ministra y la respuesta afirmativa del movimiento estudiantil se dieron en medio de agitadas protestas. Organizaciones de derechos humanos han denunciado detenciones arbitrarias a más de 30 estudiantes que se manifestaban en la tarde del pasado jueves. De hecho, la profesora de la Universidad Nacional Catalina Toro hizo pública una lista con los nombres y las cédulas de los jóvenes detenidos en el parque de la 106 con 15, en plena zona residencial del norte de Bogotá. En el operativo, los policías detuvieron también a tres estudiantes de la Javeriana.
Más o menos a las 4 de la tarde, jóvenes de distintas universidades decidieron terminar la manifestación pacífica en ese parque. Parecía un logro haber llegado hasta allá sin enfrentamientos directos con la Fuerza Pública. Pero la fiesta de los estudiantes duró poco. Los agentes del Esmad rodearon el lugar y arremetieron contra los jóvenes con bombas aturdidoras y gases lacrimógenos.
Aunque casi todos los estudiantes alcanzaron a dispersarse por las calles del barrio, la Fuerza Pública motorizada persiguió y detuvo de forma arbitraria a varios jóvenes que en medio de los disturbios cayeron al suelo. Les pidieron identificación, los requisaron y al parecer se los llevaron a la Estación de Policía de Chapinero. En la mañana de ayer, la mayoría de los jóvenes judicializados recobraron su libertad por falta de pruebas que sustentaran su captura.
A pesar de la represión, los jóvenes están convencidos de la necesidad de retomar los espacios de diálogo con el Gobierno Nacional. Saben que los enfrentamientos con la Fuerza Pública no dejan ver el corazón del problema. Por eso han insistido tanto en la movilización creativa y pacífica.
La reanudación de la mesa de diálogos llegó acompañada de otra buena noticia. Jaime Franklin, vicerrector de la Universidad Nacional, informó en la mañana de ayer que el semestre académico de la Universidad Nacional no se aplazará. En su lugar, se reprogramarán las ocho semanas de clase que faltan. “Discutimos con los estudiantes y ellos tienen claro que el tiempo sigue corriendo. El semestre hay que reprogramarlo, pero puede llegar el momento en que sea imposible recuperarlo. Lo que estamos buscando es que los jóvenes vuelvan a la actividad académica para no tener que cancelar el semestre.