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“Para muchos, tener $200.000 cada mes para estudiar puede parecer poco, pero si no fuera por este dinero no podría seguir con mis estudios de artes plásticas”. Esta es la realidad que vive Ximena Andrea Montaña Carvajal, estudiante de la Universidad del Tolima que desde hace dos años participa en el proyecto Jóvenes en Acción, un programa que lidera el Departamento de Prosperidad Social (DPS) y que nació en el 2012 con un objetivo claro: incentivar y fortalecer la formación de capital humano de la población joven en condición de pobreza y discapacidad, mediante un proceso de transferencia monetaria condicionada que les permita el acceso y la permanencia en la educación superior.
El programa está diseñado para que los jóvenes víctimas de la violencia, desplazados, en condición de pobreza o parte del Instituto de Bienestar Familiar accedan a un beneficio económico de $200.000 cada mes como un aporte complementario para los transportes o las fotocopias. “Este apoyo es una herramienta para que los jóvenes puedan ingresar a estudios de educación superior, ya sea técnico, tecnólogo o profesional, y así romper con el círculo vicioso de la pobreza”, señala Julián Torres, director de transferencias monetarias del DPS.
El año pasado, según datos que publica el Icfes, 738.782 personas presentaron las pruebas Saber 11 para acceder a la educación superior. Se estima que el 40 % de estos jóvenes inicia un proceso de admisión en las universidades del país y el 60 % restante se dedica a trabajar o a engrosar la lista de los famosos ninis, un grupo de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Según cifras del Banco Mundial, en 2014 el porcentaje de ninis en Colombia era del 20,6 % y sólo lo sobrepasaban Honduras, Guatemala y El Salvador.
Este panorama, poco alentador, es el principal reto del programa Jóvenes en Acción, que decidió realizar una evaluación de impacto con el propósito de determinar si los objetivos se han cumplido en la población durante los años de ejecución. Los resultados demuestran que aumentó la demanda en el ingreso a la educación superior. Por grupo poblacional, el mayor porcentaje de los jóvenes atendidos pertenece al Sisbén (85,3 %), seguido por la población víctima del desplazamiento forzado (9,3 %), la Red Unidos (4,2 %), indígenas (1,1 %) e ICBF (0,1 %). Los jóvenes inscritos adelantan sus estudios en instituciones de educación superior en convenio con Prosperidad Social; los restantes (23 %) lo hacen en el Sena.
Además del ingreso a las instituciones aliadas, el DPS desarrolló unos talleres para fortalecer habilidades como resiliencia, adaptación al cambio, trabajo en equipo y comunicación asertiva, pues a los jóvenes, por ser en su gran mayoría de poblaciones vulnerables, “muchas veces les da muy duro ese choque de ingresar a la universidad y poder adaptarse”, indica Julián Torres. A estos talleres asisten mucho más las mujeres que los hombres y los pueden tomar de forma virtual o presencial.
“Son una herramienta que me permitió fortalecer habilidades de liderazgo que hoy pongo en práctica en mi vida personal y laboral”, añade Ximena Andrea Montaña, quien trabaja como instructora del deporte ultimate en el Instituto Municipal para el Deporte y la Recreación de Ibagué. Desde allí, niños y niñas de los barrios 20 de Julio, Las Américas, Las Delicias y Jordán, por mencionar algunos, han recibido clases gratuitas en esta disciplina como alternativa de uso de su tiempo libre.
Ximena Montaña es deportista profesional en ultimate frisbee y junto a su equipo logró el primer puesto en el Campeonato Panamericano en Argentina, en 2017, y este año tiene como objetivo participar en el Mundial de Clubes que se desarrollará en Estados Unidos a mediados de julio, si reúnen el dinero para el viaje, que el equipo se debe costear. “Las artes y el deporte son lo que me inspiran. Hoy puedo decir que, gracias al programa de jóvenes, he podido estudiar y disfrutar del deporte. Para muchos, esta ayuda significa una posibilidad para cumplir sueños y salir adelante junto con nuestras familias”.
Los jóvenes que han participado en el programa han mejorado su calidad de vida. La deserción se redujo en 40 puntos porcentuales y hoy tienen una visión más amplia de lo que van a realizar en sus vidas. En palabras del director de transferencias monetarias del DPS, “los más bonito es que ponemos a soñar no sólo a los jóvenes sino a sus familias. Si ellos son los primeros profesionales de sus hogares estarán apoyando un cambio generacional que se destaque por la equidad y las oportunidades”.
El trabajo del programa del DPS también acompaña a los estudiantes en el proceso de empleabilidad. Con las universidades aliadas hacen acercamientos a los empresarios y los entrenan para enfrentarse a la vida laboral. De esta manera se facilita la inserción social y laboral de los recién egresados. En junio, Ximena Montaña estará representando al departamento y a los estudiantes del programa Jóvenes en Acción en el III Encuentro de Jóvenes Alianza del Pacífico, en Cali, liderado por Nestlé, que busca habilitar espacios entre la academia, el sector privado y el Gobierno para aumentar la empleabilidad de jóvenes y acompañarlos a adquirir nuevos conocimientos.
En el encuentro, Ximena va a presentar su propuesta de inclusión social y empleabilidad para las personas con alguna discapacidad. Ella sabe que la educación es el motor para transformar un país y construir mejores sociedades. “Con mi propuesta quiero que cerremos esa brecha de acceso a la educación. Además de hacerle difusión al programa de Jóvenes en Acción, porque muchos no lo conocen y se están perdiendo la oportunidad de elegir una carrera que les guste y así transformar sus vidas”, puntualiza la deportista, quien hoy, entre las artes plásticas y el ultimate frisbee, quiere seguir escribiendo una nueva historia.