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El insomnio, la adicción, la amnesia, la paranoia y otras oscuridades de la mente humana son desentrañadas desde el movimiento y la acrobacia en pieza la Psy, de la compañía circense Los siete dedos de la mano, que se presentará en Bogotá en el Teatro Julio Mario Santo Domingo desde el próximo miércoles 9 de febrero.
Quizá lo que los tratados médicos han intentado explicar con tanto afán y tantas letras pueda develarse desde el cuerpo y el movimiento de once actores que se suben al escenario para intentar retratar con poesía y ensoñación el dolor de una mente confundida. “Con esta pieza queríamos ir a la mente de la gente enferma, de la gente que está en los bordes, por eso personificamos diferentes problemas en cada uno de los personajes. Es una buena manera de expresar y hablar de esos desórdenes, también de encontrar cómo a través de los movimientos podemos entendernos entre nosotros mismos. Nos tomó mucho tiempo descubrir que toda esa enfermedad mental podría ser descubierta a través de las técnicas del circo”, explica Sébastien Soldevila, uno de los cofundadores de esta compañía creada en Canadá en 2002.
Así el típico cuadro de síntomas de un desorden obsesivo-compulsivo queda retratado en un hombre que salta sobre los hombros de muchos otros hombres, mientras que una mujer que sufre de agorafobia intenta escapar a sus condenas tratando de volar en un trapecio.
El tema, sin duda complejo, no hace más que evidenciar ese estilo introspectivo y profundamente humano que ha caracterizado esta compañía, que nació de muchos exintegrantes del Circo del Sol que querían dejar de seguir direcciones y más bien tomar por sus propias manos sus destinos artísticos.
“Buscábamos recrear más habilidades humanas. El Circo del Sol parece siempre presentar a un superhéroe inmerso en unas grandes historietas con unos vestuarios y escenarios extraordinarios con los que el público parece no estar relacionado. Nosotros queremos mantener los elevados niveles de acrobacia, pero mostrando más a humanos corrientes sobre el escenario. Se trata de traer el espectáculo a una escala humana, porque lo que nos motiva es justamente la condición humana”, explica Sébastien Soldevila.
No importa la complejidad de los temas, el humor siempre hace ver los dramas con paradojas y gracias. Y este recurso es usado estratégicamente por la compañía para hacerles ver a los asistentes que todos tenemos algo de esas demencias. “El humor es determinante y a la vez es algo muy difícil de lograr. Actuar, todo el mundo sabe, lograr lo dramático y lo acrobático también, realmente el humor es siempre uno de los mayores retos. Cada vez que viajamos a un país debemos inspeccionar qué es lo que hace reír a ese público y siempre hay que hacer una gran adaptación”, añade este apasionado de las acrobacias.
Así, trapecios y cuerdas flojas, acróbatas lidiando con una estructura metálica y fuego se convierten en bellas metáforas de esos comportamientos humanos de los que la sociedad prefiere olvidarse.