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Anthrax en el Royal Center de Bogotá

Una de las agrupaciones más emblemáticas del rock pesado vuelve al país con el retorno del vocalista Joey Belladona.

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Fueron necesarios ocho años para producir un nuevo disco de Anthrax, uno de los nombres más grandes en la escena del rock pesado. Ocho largos años que incluyeron cambios de vocalistas, bajistas y guitarristas. Ocho años de conciertos en Europa, Asia, Latinoamérica, presentaciones con Metallica, Slayer, Megadeth y Iron Maiden.

Después del drama, las peleas y los malentendidos (que incluyeron el retorno de Joey Belladona como vocalista, en reemplazo de John Bush), lo que quedó fue “Worship Music”, el último disco de una banda que por allá en los albores de los años ochenta les dio comienzo, junto con otros, a algunos de los años más celebrados del metal. “Es una gran responsabilidad que pongan nuestro nombre al lado de Metallica, Slayer o Megadeth”, dice Charlie Benante, baterista de la agrupación desde 1983.

¿Por qué Anthrax sigue siendo un punto relevante en la escena musical de hoy?

Soy un amante de la música y escucho todo tipo de cosas. La verdad es que si pongo nuestro disco junto con varios otros que salieron el año pasado (todos de rock pesado y metal), siento que nuestro material es mucho mejor. Lamento decir que muchas bandas hoy en día sufren de una especie de vacío.

¿A qué se refiere?

Muchos grupos están esperando a que un nuevo sonido se imponga en la escena y puedan, entonces, agarrarse de éste y producir cosas desde ahí. Hay una falta de creatividad en la música. Nada se hace desde el corazón. Nosotros nos tomamos un tiempo para hacer este álbum y creo que fue lo correcto.

¿Los cambios de vocalistas han afectado la dirección musical de la banda?

No lo creo. Seguimos estando en el mismo nivel musical. Tal vez hacemos cosas más agresivas y rápidas ahora con Joey, pero, en general, siento que nuestra producción sigue en el mismo lugar y explorando las mismas cosas.

Benante es reacio a comentar en profundidad lo que pasó detrás de la partida de Bush, el regreso de Belladona y la grabación, por fin, de “Worship Music”. Asegura, predeciblemente, que haber pasado por ese proceso los fortaleció a él y a la agrupación. Su tono de voz cambia cuando habla de Belladona.

¿Cómo se siente con el retorno de Joey Belladona?

Perfecto. Todo encaja. Para mí es increíble verlo desde atrás emocionando al público tan fácilmente. Todos simplemente nos concentramos en hacer nuestro trabajo, porque sabemos que él está comandando la presentación. Por ejemplo, ver a Iron Maiden y a Bruce Dickinson al frente de la banda es observar cómo este gran cantante (para mí uno de los mejores que hay) tiene todo bajo control. Con Joey me pasa algo similar, es un gran voto de confianza.

¿Qué salió de la difícil grabación de “Worship Music”?

Me dio claridad para ver por dónde íbamos como banda. Una parte de este disco vuelve a nuestras raíces y eso es un redescubrimiento de uno mismo: encontrar qué era ese algo especial con el que arrancamos y recapturarlo para nuestro presente.

Anthrax, según Benante, es hoy en día “una máquina más refinada y precisa, aun agresiva, que sigue haciendo buena música”. Antes de cortar una llamada toca su batería. Sí, se oye preciso y agresivo. Metal en uno de sus mejores puntos.

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