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Leer Confesiones de un chef del cocinero, autor de cómics, presentador televisivo, conferencista y, finalmente, escritor, Anthony Bourdain, es una experiencia traumática y redentora. Digo traumática para los estándares culinarios actuales. La cocina contemporánea está llena de experimentos en los que la cocina se vuelve otra cosa. ¿Qué es esta “otra cosa”? Ni idea, pregúntenselo a Ferran Adrià. Yo no sé nada de esto y no me apasiona la idea de comer pasta azul o de que me ofrezcan un pollo a las finas hierbas en forma de vapor verde. Sin embargo, ya saben a qué me refiero. La cocina ahora tiene que ver con los cinco sentidos, con disfrutar de una experiencia que va más allá de que, por algún error fatal, mi papila gustativa llegue a probar una gota de sancocho o de ajiaco, sin que hayan sido convertidos en esferas verdes.
En ese sentido, Confesiones de un chef es un libro inesperado. Cuando todo el mundo está hablando de la sofisticación de la comida internacional y de la comida molecular, Bourdain nos cuenta de su primera experiencia probando almejas cuando era un niño. También nos habla de su primer trabajo como lavaplatos en un restaurante de carretera, de sus experiencias con la cocaína y, por supuesto, de cómo cuando empieza su turno en el restaurante pone los mecheros de las estufas al máximo y prende un equipo de sonido en el que suena The End, de los Doors, tratando de replicar la primera escena de Apocalipse Now.
La obra, sobre todo, tiene la facultad de devolverle el alma a la cocina. La acerca al trabajo diario y al sudor de la gente común en los restaurantes. Esa “otra cosa” que se le ha quitado a la cocina es su cercanía con la gente y con su labor diaria.
A pesar de las traducciones españoletas, éste me conmovió y seguirá haciéndolo como amante de la comida y como escritor. Creo que hay algo que relaciona a la literatura y a la culinaria en el fondo. De pronto es su supuesta falta de importancia, lo poco que nos fijamos en las dos y lo tanto que han construido nuestras aspiraciones, nuestro estatus, nuestra cultura.
*Literato de la Universidad de los Andes.