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Arte con aroma extranjero

La cultura europea y norteamericana se ha nutrido con el talento de artistas inmigrantes. Breve recuento de personalidades que han hecho historia fuera de su tierra.

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“Llegar a un país es mucho más que poner los pies en él”, dijo Sergio Dahbar hace unos días en el Festival Malpensante en Bogotá, y eso precisamente han hecho miles de artistas que han arribado a otras geografías. Su talento ha permeado la cultura de los países que los acogen, hasta el punto de que muchos de ellos son reconocidos como propios de esas naciones.

Tal es el caso, por ejemplo, del Séptimo Arte en Hollywood. ¿Qué hubiese sido de la meca del cine sin la llegada de personajes como Samuel Goldwyn, Charles Chaplin o F.W. Murnau? Ellos, al igual que otros actores, productores, directores, guionistas y músicos que venían en su mayoría de Europa, llegaron a este lugar en Estados Unidos en busca de un refugio… y lo encontraron.

“Creo que cuando se producen migraciones, un tema muy traumático, también se producen unos cruces de conocimiento, de experiencias que hacen maravilloso este hecho porque se produce un enriquecimiento extraordinario de las sociedades, el problema es saber aprovecharlo, saber entender que eso va a ser muy bueno para la sociedad”, comenta Dahbar, escritor y periodista también hijo de inmigrantes.

Con las nuevas políticas de migración que se implantan en Europa, se abre un debate que podría parecer menor, pero que constituye, a lo largo del siglo XX, la principal fuente de riqueza cultural de países que a pesar de su nutrida historia, ésta se habría quedado truncada de no ser por aquellos extranjeros que un día llegaron para quedarse en un lugar distante y echar raíces.

“Hablar del Siglo XX, y no de la historia misma de Europa que desde hace siglos ha recibido la influencia de otras culturas, es pertinente porque los europeos ya no se resisten a pensar en la vasta influencia presente en su continente por cuenta de culturas milenarias —indios, judíos, árabes, turcos—. Al fin y al cabo, eso ya hace parte de su cultura, entendida de una manera decimonónica”, opina el columnista Juan David Correa.

América también ha viajado hacia Europa, llevando importantes migrantes a su geografía: Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, Mario Vargas Llosa y Severo Sarduy, representantes significativos del movimiento conocido como el boom latinoamericano de la literatura alrededor de la década del 60.

De igual manera, los caminos han llevado a los africanos, en especial músicos, a pisar suelos europeos y con su herencia de ritmos y tambores han hecho carrera en la escena musical del Viejo Continente.

En donde radica el debate es en este siglo, en el que, en menos de cincuenta años, las potencias europeas han recibido —o se han exiliado también—, al otro lado de sus fronteras, a millones de personas de diversas regiones otrora colonias suyas.

La lista de personalidades es interminable. Y como relata la escritora Jhumpa Lahiri, nacida en Inglaterra pero hija de inmigrantes indios, en el epígrafe de su más reciente libro Unaccustomed Earth: “La naturaleza humana no florecerá más que una patata, si es plantada y replantada por demasiadas generaciones en el mismo suelo desgastado. Mis hijos nacieron en otros lugares y, hasta ahora, mientras que su suerte esté bajo mi control, deberían echar raíces en tierras ajenas”.

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