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María Alexandra Pardo, profesional en artes escénicas, trabaja desde hace cuatro años en la dirección de Timate Teatro, la idea de conformar el grupo empezó cuando aún era estudiante de actuación y tenía inconvenientes en algunas clases por la limitación auditiva que presenta desde los cinco años y que ha sido contrarrestada con un implante coclear, audífonos y terapias.
Muchos pensarían que este tipo de teatro hecho en su mayoría por sordos, es un teatro de mímica donde la pantomima es la protagonista, el grupo de Timate trabaja con un lenguaje universal donde las miradas y los gestos son conocidos mundialmente sin discriminación alguna.
Niños y ancianos, oyentes y no oyentes pueden presenciar el espectáculo de teatro por sordos, donde la poesía corporal le exige al público estar más atento que de costumbre porque las acciones valen más que mil palabras.
“El teatro gestual es complicado porque la sociedad no está acostumbrada a analizar las imágenes, a leer códigos, la gente no está educada a observar sino a escuchar lo mismo de siempre” explica María Alexandra quien se siente bastante alagada de trabajar con esta corriente que no es común en Colombia.
Al entrar a las presentaciones se regalan unos tapones para los oídos para que los espectadores durante la obra sientan la necesidad de oír completamente los sonidos, la idea es crear por un instante la atmósfera perfecta en la cual se pueda sentir una compenetración directa con el mundo de los no oyentes.
“Gracias a esta obra nos damos cuenta que nosotros somos más sordos que ustedes” ésta es una de las tantas frases que ha escrito el público al finalizar la obra.
¿Cómo suena el silencio?
María Alexandra durante mucho tiempo pensó en cómo enseñarle a los integrantes de Timate a marcar el ritmo y las pausas de la obra, para esto se le ocurrió una idea que a parte de ser innovadora deja en el espectador la verdadera importancia del silencio.
“El silencio es encontrarse, observarse, sentirse. El silencio no es encerrarse, el silencio son los sonidos internos que tiene el cuerpo” señaló la Directora de Timate para explicar de que forma surgió la idea de pegar los parlantes al suelo para que su grupo sintiera de esta forma la vibración en las tablas sin dejar a un lado el rol que cada uno cumple dentro de la obra.
El juego de pancartas y luces ha ayudado satisfactoriamente en los entrenamientos del grupo, cuando se trabaja improvisaciones es indispensable saber que acción tiene que emitir el actor, para esto se escribe la palabra en un cartel que se pasea por el escenario y sin salirse del personaje se continúa con el ejercicio.
Las luces también se convierten en un elemento fundamental en la obra, previamente los actores se aprenden que significa cada color y a medida que los ven durante la presentación saben que sigue y así mismo, el personaje actúa sin interrupción alguna.
Alexandra cuenta con orgullo como ha podido enseñarle a su grupo técnicas diversas que les permitan explorar a cabalidad el fascinante mundo de las artes escénicas, “Cuando estaba en la universidad me dejé llevar mucho por las intuiciones, por lo que percibía más no por lo que escuchaba, yo oía que hablaban más no lo que decían”.
El teatro gestual ha permitido que los sordos conozcan un poco más de este arte, para que no sólo sean espectadores sino actores que sienten y transmiten emociones a un público que oye desde lo más profundo cual es el verdadero silencio de una mirada.