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Belleza profana

La obra de Rossina Bossio, ‘The Holy Beauty Project’, transgrede los estereotipos de lo femenino y reflexiona sobre el poder seductor de las imágenes.

19 de abril de 2012 – 07:16 p. m.

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Por estos días el Museo Iglesia Santa Clara está habitado por mujeres de una belleza andrógina, extraña y seductora. Una sacerdotisa negra, una peregrina lujuriosa y una mestiza que muestra sus senos con mirada retadora son algunas de las mujeres de The Holy Beauty Project, el último trabajo artístico de Rossina Bossio, que explora el poder de la imagen para construir estereotipos femeninos.

“Mi obra es una lucha constante para liberarme de lo que he aprendido y lo que creo que sé. A través del arte me aparto de esas definiciones estereotípicas de la mujer, trato de desdibujarlas, replantearlas y expresar la feminidad en toda su complejidad, paradojas y contradicciones”, dice la artista bogotana de 26 años, quien no busca una belleza complaciente y fácil, sino contradictoria y ambigua.

Inspirada en la iconografía religiosa del arte colonial latinoamericano y en las imágenes de la publicidad contemporánea y las revistas de moda, la obra de Bossio indaga sobre los elementos visuales que seducen al espectador y venden ciertos ideales y comportamientos. “Los íconos religiosos promovían el comportamiento ejemplar de personajes sumisos, obedientes y castos. Los personajes que vende la publicidad de nuestros días son atractivos, seductores y adinerados. En ambos casos nos encontramos con imágenes que venden paradigmas y que moldean a las masas”.

Entre marcos conventuales y paredes sagradas, las 17 pinturas de Bossio son transgresoras. El cuerpo sucio, manchado y mancillado de los cuadros religiosos es al mismo tiempo poder, pasión y seducción. Indígenas, negras, morenas y mestizas ahora son papisas, sacerdotisas y diosas madres todopoderosas. La exposición, que irá hasta el 20 de mayo, está acompañada de un video performance en que la artista interpreta, a través de la danza, varios de los personajes que aparecen en sus cuadros. La música, compuesta por coros gregorianos y rezos indígenas, aviva cada uno de los inquietantes y explosivos movimientos que representan diferentes facetas de lo femenino.


En el Museo Iglesia Santa Clara. Carrera 8 Nº 8-91.

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