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En Cantina todo tiende a mezclarse. Las artes circenses se confunden con los ambientes de un cabaret. La música desparpajada se esconde detrás de los atuendos elegantes de los personajes en escena. Y, lo más importante, lo que a simple vista parecía integrar el complejo espectro de la realidad, resulta ser un aditamento de la ficción.
En la propuesta escénica de la compañía australiana Strut & Fret Production House, el director Scott Maidment logra ir más allá de lo que se ha establecido como montaje teatral porque incorpora elementos del circo aéreo, junto a técnicas de las escuelas tradicionales de acrobacias, y hace que la música se convierta en un verdadero conductor capaz de guiar a los espectadores hasta otros continentes, tiempos pasados y atmósferas especiales.
La banda sonora es interpretada en vivo y en directo, con antiguos y extraños instrumentos que les quitan protagonismo a las propuestas visuales porque influyen y matizan todo cuanto va ocurriendo. Los tránsitos en escena son contundentes, en buena parte debido a la adecuada utilización de las armonías musicales. La magia, las acrobacias en tierra y en aire, la danza y las actuaciones están marcadas por los ritmos de cada canción.
Maidment, el gran responsable de esta puesta en escena, puso toda su experiencia de más de 20 años sobre las tablas para llevar a cabo el montaje especial de Cantina y permitirle al público el ingreso a un mundo de fantasía que, con el impulso del ambiente cabaretero, se va convirtiendo en una realidad sin cortinas de humo ni cuestionamientos.
La especialidad del director australiano ha sido la creación de espectáculos en los que se involucran varias disciplinas. Nunca se ha inscrito en una sola rama y su gran cualidad ha sido la de concebir montajes llamativos y vistosos con ritmos vertiginosos, que hacen que sus iniciativas estén sintonizadas con los afanes de la sociedad actual. Cantina no es la excepción, y por eso en la amplitud de su escenario se desarrollan actividades simultáneas pero que contribuyen al desenlace de la historia central: la relación estrecha entre el deseo y la tortura.
El montaje está lleno de detalles particulares como la iluminación, que, de entrada, marca la diferencia con los ambientes externos y determina el final de cualquier prohibición. En el cabaret casi todo está permitido; la oscuridad ayuda, así como la complicidad que otorga la barra llena de licores exóticos. Para Scott Maidment el vestuario es un elemento esencial dentro de sus creaciones, porque no van de acuerdo con los ambientes y su misión es la de contrastar. En el circo, con actividades acrobáticas y danzas magistrales, no hay atuendos coloridos: sus ejecutantes exhiben piezas de gala porque para el director este evento es un espectáculo de ‘punta en blanco’.
El carácter intrépido de Maidment, la fuerza de la compañía y la entrega de sus actores, hicieron que en marzo de 2011 Cantina fuera galardonada con dos premios en el Adelaide Fringe Festival (uno de los más importantes certámenes de espectáculos de cabaret, danza, circo y teatro en general, que se realiza en el sur de Australia), además de recibir el premio Fringe de publicistas y críticos como mejor producción global y el premio Bank S.A. a la innovación.
Este montaje multipropósito, interdisciplinario, que pone en consideración las fronteras entre las artes, está en Colombia para mostrar que la cantina es mucho más que un lugar propicio para el licor.
Cantina. Gran Salón de Corferias, hasta el 7 de abril. Informes en el teléfono 593 6300 y www.tuboleta.com.