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‘CeroCeroCero’ se lee casi por masoquismo, por saber qué dicen de Colombia, porque es un libro total que habla de la historia de la cocaína con estilo literario que atrapa desde el primer capítulo.
Un periodista y escritor se dedica a investigar sobre los temas que le apasionan y a sus 26 años publica un libro sobre la Camorra: ‘Gomorra’ (Mondadori, 2006). La mafia napolitana lo busca. Sigue investigando y ocho años después escribe un nuevo libro: ‘CeroCeroCero’ (Anagrama, 2014) y los narcotraficantes lo buscan. La obra más reciente de Roberto Saviano (Nápoles, 1979) está dedicada a los carabineros de su escolta, a las 38.000 horas pasadas junto a ellos y a las que les quedan por pasar. ¿Qué libro estará preparando ahora?
Saviano dijo en una entrevista para El País de España que escribe por adicción, por manía. Ha arruinado su vida y la de las personas a su alrededor, que quisiera decir que lo hace en honor a la verdad, pero no es así. El autor narra con valentía las historias que no lo dejan en paz. Siente que escribir sobre la cocaína es como consumirla, necesita cada vez más noticias, más detalles precisos, en sus palabras: es un monstruo.
‘CeroCeroCero’ comienza con un capítulo intenso, tanto en lenguaje como en estilo. El libro empieza justo al lado de quien se comparte la vida diaria: la coca atraviesa a los amigos, jefes, parejas, hijos, pasajeros del bus, el señor de la tienda y si ninguno de ellos consume, dice Saviano, «es porque el que lo hace eres tú». Pasan las hojas, la cocaína se siente más cerca, lo mismo que la seguridad de que pronto aparecerá Colombia. Después de leer con terror la historia de Enrique ‘Kiki’ Camarera, llega la hoja número 34 y ahí está, la madre del «petróleo blanco». Qué tristeza es tener que leer la verdad.
México es hoy el centro de la droga porque está frente a la puerta de la policía del mundo y a uno de los mayores consumidores del planeta. Sin embargo, Colombia conserva el estereotipo, los nombres de grandes capos que los extranjeros repiten, la literatura, series y telenovelas. La historia de la droga enfocada en un punto del planeta. Al intentar trazarse un mapa de las rutas de transporte, todo parece mucho más complicado que imaginar los cables submarinos que conectan al mundo. Si uno se rompe ya hay otro listo para enviar la información. Si un capo cae, sube otro; si un adicto cae, llega otro. La cocaína una vez más adaptada a los vacíos. México, Colombia, Bolivia, Inglaterra, Rusia, España, Portugal, Italia, Nigeria y Roberto Saviano. ¿Qué techo mirará esta noche?
En los últimos capítulos el escritor está muy cerca, es una confesión. Es más un investigador apasionado en acción que un historiador sobre hechos conocidos y repetidos en cientos de noticias diarias sobre la droga. Le da todo el poder al lector quien tiene el conocimiento. Saviano dice que se acuesta y el techo que mira casi siempre es diferente. No pasa muchas noches seguidas en un solo lugar, todavía lo persiguen las noticias y las fuentes para contarle una nueva historia, así que escribe un libro infinito en su mente. O es el mismo, solo cambia el punto en el que se enfoca.
La Camorra pasa por la droga, la cocaína por el tráfico de armas y de personas, por los bancos y los gobiernos. Así que en este momento Saviano puede estar reunido con alguien que le cuenta cómo, cuándo y quién vende estas armas que van a servir para sostener por ejemplo nuestra guerra. La historia de la coca se escribe desde el punto final y el de ‘CeroCeroCero’ no ha llegado. Le quedan al autor muchos otros que querrán buscarlo.
@Modikess