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“Era como si hubieran restaurado esa partecita de la casa, se veía muy bonito”, comenta Miguel Iriarte, profesor de semiótica de la Universidad del Norte de Barranquilla. Los más sorprendidos fueron los habitantes del centro, vendedores, estudiantes, dueños de locales entre otros. Las edificaciones de La calle del tamarindo, El callejón del toronjil, La calle de San Juan, entre otros, se tiñeron de color.
El desorden que caracterizaba el centro de la ciudad pasó a un segundo plano. Todos volcaban sus miradas a las fotografías que reposaban en 10 edificaciones del sector. “Después llegaron los habitantes del norte. Ellos, que si acaso venían a conseguir repuestos o a hacer compras muy específicas, empezaron a organizar paseos para ver lo que estaba ocurriendo en el centro de su ciudad”, comenta Vivian Saad, la artista que hizo la intervención de las casas.
El centro de mis sueños es el nombre que le dio al proyecto con el cual celebró sus 25 años de vida artística. Con telas desde 48 hasta 230 metros de alto y un presupuesto de aproximadamente 300 millones de pesos, Saad vistió varias edificaciones de la ciudad. La idea era crear en los barranquilleros una ilusión y recuperar el sentido de pertenencia por este sector. Fue entonces cuando empezó a tocar puertas, no sólo de empresarios que quisieran invertir en el proyecto, sino también en las casas de los dueños de las edificaciones que ella pretendía embellecer con sus fotografías. “En un principio estos personajes estaban un poco esquivos, no les parecía algo muy aterrizado, pero en cuanto vieron que sus ventas aumentaban porque la gente llegaba al sector a ver las fotografías y de paso compraban algo, les cambió la cara. Incluso, al final del proyecto muchos me decían que no les quitara las lonas, que no querían que sus casas volvieran a lucir abandonadas”, comenta Saad.
La fotógrafa implantó el mismo proyecto en Soledad, Atlántico, donde estaban siendo destruidas varias casas de interés cultural. En 10 paraderos de buses del pueblo, Saad instaló fotografías de estas construcciones. “Poníamos la foto y un letrero que decía: ‘Patrimonio en peligro, no los destruyas’ ”. Además vistió otras cuatro casas con lonas, así como había hecho en Barranquilla. Al ver esto, los habitantes de Soledad empezaron a pintar sus casas para que lucieran igual que las fotografías de la artista. Fue ahí donde la directora de patrimonio del Ministerio de Cultura, María Claudia López, contactó a Vivian Saad para que convirtiera su proyecto en una exposición que llegó posteriormente a Bogotá. La directora calificó el proyecto como “un modelo a seguir para todo el país”.
Hasta noviembre estará la exposición en el Palacio Echeverry (Carrera 8 N° 8-09), y el 27 de octubre Vivian Saad publicará un libro en el que recoge las fotografías de su proyecto.