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Con el título de La memoria del oficio se está llevando a cabo una valiosa exposición artesanal de la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo en el claustro La Merced. Los objetos artesanales elaborados en técnicas tan diversas como la madera, platería, cuero, bordado y textil ofrecen una amplia gama para quienes aprecian una de las labores más antiguas y respetadas en la historia de Colombia.
De igual importancia que las artesanías mismas es la filosofía que motiva la labor de la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo. La escuela está encaminada a ofrecer programas de educación en todos los oficios artesanales mencionados. Los requisitos para acceder al programa son: haber cursado hasta 9º grado, comprar y diligenciar el formulario de inscripción y presentarse para el proceso de admisión. Además, los estudiantes seleccionados tienen la oportunidad de capacitarse en los oficios artesanales con un subsidio de alrededor del 85% del costo total de los estudios.
El modelo pedagógico que se maneja en el programa es igualmente importante. “Los grupos de estudiantes son pequeños”, explica Laura Mejía Flórez, directora ejecutiva de la escuela. “Esto permite que la interacción entre el docente y el alumno sea muy personalizada”. De igual forma, por medio de su programa la escuela busca preservar oficios artesanales cuyas técnicas se han transmitido de una generación a otra por varios siglos. Por eso se ha empeñado en encontrar maestros y docentes internacionales ampliamente reconocidos en cada uno de los oficios, con el propósito de capacitar y ofrecerles a los alumnos una oportunidad laboral. “Por medio de la enseñanza y de la aplicación impecable de las técnicas, queremos lograr que los egresados de la escuela puedan ofrecer al mundo laboral un trabajo de la más alta calidad”, comenta Laura Mejía. “Queremos enseñarle a la gente a hacer algo para que pueda obtener un trabajo al final del camino”.
La exposición realizada por la escuela representa cada una de las técnicas de los oficios que se enseñan en el programa. Desde piezas talladas y torneadas en la técnica de madera hasta piezas trenzadas, hechas y cosidas a máquina o hechas a mano en cuero, la muestra ofrece trabajos para todos los gustos.
“Todo esto es posible porque hemos recibido una transferencia de conocimiento de generación en generación”, comenta Laura Mejía. “Estamos apelando a la memoria para poder tener unas técnicas que enseñamos en cada uno de los oficios. Lo que buscamos con la exposición es mostrar esa memoria, mostrar cada una de las técnicas”. De igual importancia, el dinero recaudado por todos los trabajos artesanales que se vendan en la exposición irá en su mayoría al bolsillo del artesano. “Del precio de nuestros productos se le paga al artesano un precio justo por su mano de obra”, comenta Laura Mejía. “Es decir, un 60%; un 16% se paga en impuestos y el dinero restante se utiliza para la escuela”.
Las puertas, entonces, están abiertas para todos los que saben apreciar una de las labores más importantes e insignes de nuestro país. Asimismo lo están para quienes quieran aprender y dar continuidad a esta valiosa tradición. Es seguro decir que la mayoría de colombianos —si no todos— hemos tenido un artesano en nuestra historia familiar. La labor, entonces, es parte de cada uno de nosotros. Asimismo, todavía hay elementos de nuestras vidas que no nos pueden ser arrebatados y uno de ellos es el conocimiento. “Nadie le puede quitar a uno lo que aprende”, concluye Laura Mejía. “Y siempre que se tenga la oportunidad de enseñar a alguien a hacer algo, tendremos una Colombia más preparada para una mejor vida laboral”.
* Periodista de ‘El Pentagrama’