Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Las formas de la política parecen succionar cada vez más terrenos. Como si no fuera suficiente con la explosión de campañas y pancartas políticas que azotan al mundo, por estos días aparece una nueva, pero ésta no busca apoyar al candidato de un partido, sino que los miembros de la academia que entrega los Premios Óscar elijan entre miles de películas a las cintas que serán nominadas en la próxima gala.
El primer paso en esta contienda lo dio el año pasado, en octubre, la película Violeta se fue a los cielos, la elegida por Chile para competir como mejor película extranjera. Esta cinta pagó un aviso de página entera en la reputada publicación Variety —toda una referencia entre la industria fílmica—, invitando a los votantes para que la vieran y la tuvieran en consideración.
Ahora la campaña parece arreciar con un inusual video de dos minutos en el que importantes personalidades, como el artista Miquel Barceló, el futbolista Gerard Piqué, el chef Ferran Adrià y el Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, apoyan la candidatura para el Óscar de Pan negre, la primera película española en catalán enviada al certamen.
El filme, dirigido por Agustí Villaronga y basado en una novela de Emili Teixidor, recrea los años de la posguerra española en una Cataluña rural. Andreu, el chiquillo protagonista, encuentra en el bosque los cadáveres de un hombre y su hijo. Las autoridades quieren hacer responsable de estas muertes a su padre, pero él, para ayudarlo, intenta averiguar quiénes son los verdaderos autores. La película, que según sentencia el artista Barceló “vuelve lo local universal”, se llevó el año pasado nueve Goyas y, de acuerdo con el corto, hasta la fecha ha recibido 35 reconocimientos.
Pero en la industria cinematográfica se sabe que acumular premios no es suficiente para que los que eligen el destino de la apetecida estatuilla dorada le dediquen unas horas a verlas y disfrutarlas. Como lo sentencia el crítico de cine de la cadena CNN, Juan Carlos Arciniegas, “la recomendación de ‘boca a boca’ —lo que en inglés se conoce como word of mouth— es clave en esta época en la que Hollywood prepara sus campañas de promoción antes del Óscar y con las que una película puede asegurarse mayor visibilidad y mejor posicionamiento en la carrera por ganar”.
En este corto, de tono publicitario, en donde los personajes invitados dicen “buena suerte” en diferentes idiomas, como si se tratara de una de las campañas ingeniosas de Obama, se pone de manifiesto la grandeza visual de la cinta, su relevancia histórica, así como la gran importancia que tiene que una película hecha en catalán represente a España en el certamen por las mejores cintas del año. Habrá que esperar si semejante grupo selecto de personalidades logra verdaderamente seducir a los que tienen la última palabra.