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De Chaplin a Charlot (II)

Algo más de medio siglo atrás (1972), Charles Chaplin recibió un Óscar por su carrera en el cine, pero mucho más allá de ese premio, su nombre quedó grabado para siempre en la historia del arte por sus películas, por mostrar lo que pocos veían y eran capaces de mostrar, y por hacer de su obra un legado. Fue perseguido, bendecido, amado y odiado por sus posturas políticas, y, sin embargo, jamás pudo ser etiquetado, pues tenía claro que sólo lograría influir en el público si elegía la sugerencia en lugar del panfleto.

Charles Chaplin interpretando el papel de "El Gran Dictador". El personaje tiene la mano derecha levantada y parece dando un discurso.
En «El Gran Dictador» hay bombardeos, discursos dictatoriales, discriminación a los judíos, campos de concentración, un Estado totalitario. La gran apuesta de Charles Chaplin, su actor y director, es tratar el tema con un humor condimentado de esperanza, brindándoles a los espectadores la posibilidad de burlarse de la historia universal de la infamia.
Foto: Archivo Particular
Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
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