De locos y de garrinchas (Como de cuento)

Eran, fueron la locura que se fue perdiendo con tanta profesionalización y tanta división del trabajo. Jugaban. Sacaban un par de conejos de un pedazo de arena, y eran capaces de hacer que saliera el sol en medio de una borrasca.

Garrincha, la pelota, la mirada clavada en el rival, y el rival tratando de adivinar qué iría a hacer el brasileño. Le decían Mané, tenía una pierna seis centímetros más corta que la otra. Era imprevisible.  / Cortesía
Garrincha, la pelota, la mirada clavada en el rival, y el rival tratando de adivinar qué iría a hacer el brasileño. Le decían Mané, tenía una pierna seis centímetros más corta que la otra. Era imprevisible. / Cortesía
Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
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