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Caminé una cuadra y me senté en la esquina. Mi mamá me miraba de lejos, pendiente de lo que hacía”. Esa fue la primera vez que Lilia Solano, una de las fundadoras de Colombianas y Colombianos por la Paz, protestó. Después participaría en decenas de manifestaciones para defender los derechos humanos.
Para esta mujer, que ha dedicado su vida a luchar contra las injusticias, los derechos humanos son la garantía del bien común, sin embargo, reconoce que en Colombia hay una gravísima violación de éstos. “Seguimos documentando casos de tortura, de violaciones, de ejecuciones extrajudiciales. Este es un país en el que la izquierda es perseguida. La vida no está garantizada”.
Lilia ha sido víctima de allanamientos, de la estigmatización, según ella, por defender la paz. “Es cruel que los protagonistas de la guerra sean los que figuran, mientras que los defensores de la paz sean denigrados. En este ambiente a las mujeres se las castiga por tener opinión, por desafiar al orden patriarcal establecido”.