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En 2013, los artistas colombianos Claudia Torres, Zoitsa Noriega, Eloísa Jaramillo y Alejandro Cárdenas, egresados de la maestría de Teatro y Artes Vivas de la Universidad Nacional, deciden crear un espacio que no catalogue de cierta manera su especialidad artística, sino que más bien aglutine distintas maneras de crear con el cuerpo. Es así como nace Pliegues y Despliegues, creaciones de hibridación artística que no buscan definirse, sino explorar y experimentar en un terreno tan real y onírico como sea posible.
“Me parece que hay que insistir en este que es el campo más interesante de las artes vivas. Hay un gran espacio, una gran importancia y un gran peso de la investigación entendida desde las estrategias de creación de un artista, en este caso desde lo escénico expandido. Un artista escénico que es interdisciplinar, que no se piensa solo inscrito en una concreta disciplina, sino que todo el tiempo está insistiendo en el diálogo y en el posible enriquecimiento que puede generar dentro de un trabajo así”, explica Claudia Torres acerca de la importancia actual sobre la investigación y la reflexión en el arte contemporáneo.
La imagen representativa de esta idea es un unicornio hecho en origami, su significado: una metáfora a los pliegues entendidos como creación y despliegues como aquel acto que el artista realiza para despegar de la plataforma hacia un lugar de mayor conocimiento y crecimiento artístico.
La plataforma nació a partir de una red que cubre toda Latinoamérica y que al respecto Torres explica: “El trabajo de red consiste en un trabajo de mutua colaboración, es un trabajo en donde todas las formas de producción son absolutamente de intercambios. Lo más reconfortante es saber que uno tiene colegas en Latinoamérica que tienen las mismas preocupaciones. La región está llena de iniciativas maravillosas y cada vez hay más conciencia del trabajo en red, en equipo, que ayuda a que estos proyectos, casi siempre autogestionados, no mueran”.
El trabajo en red hizo que se tejiera un lazo con aquellos interesados en indagar las artes vivas como medio válido de expresión y que, en muchos casos, representa los inconformismos que conforman la sociedad capitalista. Es por esta razón que proyectos como Pliegues y Despliegues aterrizan para conformarse en un festival alternativo que con poca frecuencia recibe las ayudas gubernamentales, del Ministerio de Cultura y de posibles entes culturales que quieran apoyarla.
Para este año, en su cuarta versión, que irá hasta este 12 de abril, Pliegues 2017 viene cargada de una programación con un alto impacto en el ámbito internacional, pero, sobre todo, teniendo propuestas tan diversas que nos involucran en el acto artístico por el solo hecho de vivir esta ápoca, en la que imperan las grandes industrias, la inequidad y la violencia.
En Pliegues 2017 estarán presentes más de 40 artistas nacionales e internacionales y los proyectos creativos dialogarán con la idea de pensar en lo impensable. Artistas como el Colectivo Macramé desde México, quienes realizan una indagación sobre el uso del tiempo, La Resistencia y Street Jizz, un asocio de colectivos bogotanos que tienen una historia sobre la indagación sobre el cuerpo y las dinámicas del cuerpo, el trabajo del español y la mexicana Microscopia y Oligor sobre los actos con objetos y muy puntualmente relacionado con la correspondencia y además el trabajo de la artista Zoitsa Noriega, quien trabaja con el papel que desempeña la mujer en la sociedad, una obra que parte de la violación y muerte de Rosa Elvira Cely, ocurrida hace cinco años en el Parque Nacional.
“Pensar lo impensable es una invitación a tener un pensamiento más crítico, a atreverse a estar en un lugar más distante de lo que nos imponen como lo normal en el sentido del capital y creo que esto va más allá de las formas de creación de los artistas o del ámbito del arte”, comenta Claudia Torres sobre el tema en que se basa esta versión de Pliegues: pensar lo impensable, una manera de abrir la posibilidad de que todo pensamiento es válido.