Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Los relojes blandos, esos que marcan la hora exacta de la memoria, hablan de estos 20 años sin el genio Salvador Dalí, el surrealismo hecho persona, como él lo dijera alguna vez. El cuadro representativo de su obra, titulado La persistencia de la memoria, fue cedido temporalmente por el Moma de Nueva York al Museo Dalí en Figueres como parte de la conmemoración de las dos décadas de fallecimiento del artista catalán.
El 23 de enero de 1989, Dalí murió tras una insuficiencia cardíaca en el Hospital Comarcal de Figueres, dejando al mundo sin su ego hiperbólico y sin su genio creativo que trastocó la historia del arte. Por fortuna, el artista tuvo la claridad, cinco años antes de su muerte, de crear la Fundación Gala-Salvador Dalí, que haría honor a su memoria y difundiría su obra.
Aunque el director de la Fundación, Joan Manuel Sevillano, afirma que no prepararon nada para este aniversario, pues en 2004 se conmemoró el centenario de su nacimiento, lo cierto es que en distintas partes del mundo se preparan homenajes que recordarán al pintor.
El más importante es la inauguración del museo permanente dedicado a su obra en Berlín. La exhibición de objetos, libros, catálogos, obras y algunas de las películas en las que participó, forma una colección permanente de casi tres mil piezas que se constituyen como la colección más grande dedicada al artista.
También se publicarán tres novedades literarias. Una con la recopilación de las columnas que Dalí publicaba en al revista francesa Oui, entre 1929 y 1978 y que titulara ¿Por qué se ataca a la Gioconda? Además, El camino de Dalí, de Ignacio Gómez de Liaño, y El fenómeno del éxtasis, de Juan José Lahuerta, publicados todos por editorial Siruela.
Así será recordado el creador, amigo cercano de Luis Buñuel y de Federico García Lorca, que antes de los 30 años sorprendió tras su primera exposición individual en 1925. Un año más tarde, en París conocería al ya admirado Pablo Picasso y a Joan Miró.
Tras una estancia en París, Dalí emigró hacia los Estados Unidos, ya casado con Gala, su musa, donde pasaría ocho años para después volver a la España franquista.
Amado y odiado, controversial y criticado, a Salvador Dalí se le reconoce su exuberante talento, pero también su amor excesivo por su propia imagen y por el dinero. De cualquier manera, un personaje que marcó la historia del siglo XX.