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No hay duda de que Art Basel se convirtió en el termómetro del mercado del arte. Más de 300 galerías de 37 países desembarcaron con las obras de alrededor de 2.500 artistas. La plástica vanguardista de los emergentes contemporáneos y de los consagrados del arte moderno está representada en las diferentes secciones de la feria.
A pesar de la crisis, más de 200 invitados VIP esperan ansiosos con copas de champaña sus próximas adquisiciones. Coleccionistas, comisarios, curadores y directores de museos se pasean por este escenario que exhala escultura, dibujo, pintura, fotografía, instalaciones de grandes formatos y, en especial, el video que ha sido uno de los grandes protagonistas.
Este año es la primera vez que una galería colombiana participa en la feria. La galería Casas Riegner se presentó con el proyecto Ping Pong, donde los artistas José Antonio Suárez y Mateo López mantuvieron una correspondencia artística a manera de conversación entre maestro y aprendiz. El primero proponía y el otro replicaba todo a partir del dibujo, técnica principal de sus expresiones. La obra gustó tanto, que el día de la inauguración cada dibujo tenía un punto rojo, es decir, todo se vendió.