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El cante jondo en mayúsculas

La reconocida cantaora española trae una selección de textos tradicionales de su país recopilados por Federico García Lorca.

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Tenía todo para ser la diva de la música en España. Una voz con diversos matices, una presencia escénica de impacto y una figura atractiva, eran algunos de los haberes de Carmen Linares para ser la estrella de la tonadilla y de la copla andaluza. Productores con ojos ambiciosos vieron en ella el fenómeno comercial de los años 70 y 80, pero la artista prefirió serle fiel a su creencia y se quedó con el flamenco en su más genuina manifestación.

Ese cuento de la diva famosa no era un vestido hecho a su medida. Lo suyo era ser cantaora y no cantante, su futuro estaba en la soleá, en las tarantas y las alegrías, palos (estilos) que su padre le había enseñado con cariño y ella se los había apropiado con autoridad. Declinó la invitación de los productores y se quedó explorando sus raíces. Al conocimiento de las notas musicales, Carmen Linares le adicionó el amor por las letras de su país y encontró en Federico García Lorca y en Juan Ramón Jiménez a dos aliados que hicieron más sólido aún el nexo entre la literatura española y el arte jondo.

“La literatura española y el flamenco son compatibles porque hay textos que tienen, incluso, la métrica adecuada. Por ejemplo, en el trabajo Raíces y alas, dedicado a Juan Ramón Jiménez, lo que hizo Juan Carlos Romero fue hacer composiciones a partir de sus escritos”, comenta la artista, que al igual que su gran maestra Pastora Pavón, más conocida como ‘La Niña de los Peines’, se ha preocupado por profesionalizar a las mujeres en el flamenco, arte recientemente declarado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Desde su interpretación de El amor brujo, de Manuel de Falla, bajo la dirección orquestal de Leo Brower, pasando por su Antología de mujeres en el cante, hasta llegar a su más reciente espectáculo Oasis abierto, con poemas de Miguel Hernández, Carmen Linares siempre ha defendido la fusión, que en la escena del flamenco se conoce como mestizaje. “Las mezclas entre estilos distintos siempre son buenas, pero hay que tener mucho cuidado porque uno puede cometer el error de hacer una ensaladilla rusa. Lo importante en el mestizaje es identificar el punto de partida y saber el puerto al que se quiere llegar”, dice esta artista, a la que un día le ofrecieron ser diva y se quedó como cantaora.

 Viernes 26 y sábado 27 de noviembre, 8 p.m. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, Calle 170 Nº 67-51. Tel. 593 6300 y www.tuboleta.com.

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