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“El carro eléctrico es una necesidad”

El ministro de Ambiente Juan Lozano se animó a manejarlo por las calles bogotanas para promover su uso.

27 de diciembre de 2008 – 05:00 p. m.

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Acabamos de soportar una de las más dolorosas temporadas invernales de la historia de Colombia. Con un saldo cercano a los dos millones de damnificados, miles de hectáreas de cultivos perdidas y cientos de viviendas afectadas. Somos víctimas del cambio climático. El año anterior, los cerros de Bogotá y las montañas circundantes fueron devorados por los incendios forestales. De nuestros picos nevados no va quedando sino una pequeña cobertura que tiende a desaparecer.

Nuestros corales del parque del Rosario y de San Bernardo se están blanqueando. Los huracanes cada vez pasan más cerca de San Andrés y La Guajira. El nivel del mar ha subido en nuestros territorios costeros, urgiendo la reubicación de algunas poblaciones. Y podríamos seguir enumerando evidencias de las alteraciones en el clima del planeta causadas por los gases efecto invernadero, emitidos en este mundo desigual donde los países en desarrollo —como nosotros que no emitimos más del 0,3% del total global de estos gases— terminamos pagando los platos que se rompieron por cuenta de la prosperidad de los desarrollados.

La evidencia científica es concluyente. O se corta la generación de estos gases o dejará de ser nuestro planeta el lugar que pueda albergarnos. Los científicos que ganaron el Premio Nobel el año anterior confirmaron que está en juego la supervivencia de la especie humana. Dentro de este angustioso panorama es claro que el mayor daño lo causaron los combustibles fósiles y que resulta imperativo modificar los hábitos de transporte y la tendencia de fabricar vehículos con grandes motores.

Colombia ha venido levantando su voz ante la comunidad internacional, para exigir una mayor celeridad en la reducción de emisiones y un flujo de fondos de compensación para que los países desarrollados apoyen la atención de los daños que el cambio climático ha generado en países como el nuestro.

Vamos por un camino adecuado y para seguirlo debemos cumplir un postulado sencillo: ningún país le puede reclamar al mundo lo que no es capaz de garantizar en su territorio. Por eso es que tenemos en ejecución una política nacional  frente al cambio climático ampliamente reconocida en el contexto internacional. Y por eso, tenemos más de cien proyectos para acceder a los beneficios del protocolo de Kyoto. Por eso también es que, para optimizar nuestro desempeño en materia de transporte, estamos financiando con el 70% de los recursos de la Nación sistemas transmilenio en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Barranquilla, Cartagena, Pereira y Soacha. Y hemos incursionado, sin afectar el bosque natural protegido por nuestras familias guardabosques, ni la seguridad alimentaria, en una agresiva política de biocombustibles.

En este contexto se dio la lucha para traer el carro eléctrico y lograr un adecuado tratamiento arancelario a partir de una ecuación vigorosa: 0 emisiones = 0 arancel. El carro eléctrico no es una curiosidad automovilística, ni una sofisticación de élite.

El carro eléctrico es una necesidad ambiental. Un imperativo frente a la responsabilidad en el uso de transporte. Una oportunidad para descontaminar el aire, mejorar la movilidad, reducir el ruido y enfrentar el cambio climático. Tan fácil como conectar el celular para recargarlo resulta conectar este carrito.

Obviamente no es apto para trocha, aunque con cuidado logró sortear los huecos de Bogotá. No sirve para desafiar en un pique a Juan Pablo Montoya, pero alcanza los 80 kilómetros por hora. Este año bajamos bandera con el carro eléctrico traído desde la India por ENDESA. Será seguramente el primero de muchos y nos abre la puerta para una política integral que incluye vehículos con paneles solares, con motores de hidrógeno y, sobretodo, vehículos híbridos con respecto a los cuales hasta el presidente Obama se ha pronunciado con entusiasmo.

Ésa es nuestra esperanza y nuestro compromiso.

* Ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.

Por el medio ambiente

En septiembre de este año Colombia se convirtió en uno de los primeros países en brindar una alternativa novedosa y efectiva para combatir el cambio climático que afecta al planeta.

Por un precio cercano a los $50 millones, los ciudadanos pueden contribuir a disminuir los índices de contaminación y a cambiar hábitos de consumo en favor de la preservación del medio ambiente y del mejoramiento de la calidad de vida.

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