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El colectivo

Hace años fui a una toma de yagé. Tenía una pregunta que me carcomía. Producir es un oficio muy desgastante, somos los llamados a atender todos los problemas que aparecen en el proceso de hacer películas. Por años llevamos proyectos a cuestas, buscando la manera de hacerlos realidad, somos responsables legales, económicos, técnicos, de que una película se realice o no.

25 de febrero de 2016 – 12:10 a. m.

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Tenemos que ajustar nuestros proyectos con las calidades artísticas que esperamos que tengan, en una suerte de equilibrio de malabaristas, en las que pesan el tiempo, el dinero, el trato interpersonal, los egos, los cumplimientos de contratos, las participaciones, los sobrecostos, las leyes propias y de los países con los que coproducimos, las políticas cambiarias y un sinfín de ítems más que debemos balancear para hacer una película.

Los productores siempre estamos detrás de cámaras resolviendo cosas, cuando son reconocidos es porque han sido antes directores o actores. En fin, esa situación me carcomía el ego, así que fui a tomar yagé con esa pregunta, si quería seguir o no produciendo o si mejor me dedicaba a un oficio menos ingrato.

Durante la toma empecé a sentir a quien tenia al lado, sentía cómo la energía fluía por la cabeza y por el cuerpo para luego comunicarse con quien estuviera al lado. Si me acercaba a alguien que estaba maluco o con rebote, a mí también me daba, si me acercaba a alguien que estaba triste, podía sentir esa tristeza.

Al llegar la madrugada, todo el sentimiento era de Amor, de éxtasis, y entendí que todos estábamos interconectados, que éramos todos parte de un mecanismo que no entendía, pero funcionaba así para algo más grande que el propio ego, que el propio cuerpo. Entendí que producir era engranar una máquina, que el fin propio no era el reconocimiento sino la obra, así que pude reconciliarme como productora y seguir.

Mediáticamente, los únicos visibles son los directores y actores, pero hay equipos grandes creando las películas. Hay varios niveles de creación, cada departamento está guiado por uno o varios artistas: escritor, artista plástico, fotógrafo, diseñador, creador sonoro, editor, músico; cada creación tiene sus propias historias, referentes, procesos.

Ciro quería que esta película no tuviera créditos, que fuera una obra de todos, pero razones burocráticas no lo permitirían. Agradezco inmensamente a los medios que han abierto la puerta a los departamentos para que cuenten su experiencia y la compartan con el publico. Compartir y hablar de los procesos nos hace crecer. 

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