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Creció entre óleos y pinceles, trazando los sueños de su infancia y hurgando entre las imágenes de los libros de pintores famosos. La artista manizalita Maripaz Jaramillo recuerda que fue jugando con su padre a memorizar los nombres de los grandes artistas y adivinando en qué lugar del mundo estaban resguardadas sus obras, que su entusiasmo por el arte se asentó en su mente creadora.
Controvertida e irreverente, en los años sesenta Jaramillo fue expulsada de dos colegios de Bogotá y enviada a estudiar a un internado en Inglaterra. Se encontró con la revolución pop y con la música de los Beatles. La tierra de John Lennon le ofreció escenarios más vibrantes y eclécticos que los coartadores colegios bogotanos y se dio cuenta de que a través del arte y del humor podía transgredir los esquemas patriarcales de la sociedad colombiana.
Desde entonces, gran parte del trabajo artístico de Maripaz Jaramillo ha reflexionado sobre las distintas posibilidades de la mujer en la sociedad, rompiendo y estirando los límites de la moral. «Cuando empecé a grabar, mi argumento central eran las prostitutas y lo grotesco. Fueron el medio de contar, a través de lo extravagante y la deformación, los problemas fundamentales y reales de nuestra sociedad. Política, economía, se convertían para mí en elementos criticables y polémicos; esos elementos, su conflicto en la práctica de la sociedad, alimentaron mi obra”.
A finales de los años setenta, Jaramillo trabaja en la serie “Los oficios de la mujer”, donde explora el papel de la mujer en la sociedad contemporánea y su lugar en las relaciones de producción. Sus grabados abordan el estereotipo de los oficios y los empleos que se definen como femeninos: La cantante, La dueña, La ejecutiva, La reina-la virreina-la princesa, La modelo-la exmodelo, La novia-la viuda, La esposa, La ama de casa, La amante y La monja.
Aunque las mujeres-objeto de Maripaz Jaramillo viven y conocen las desventajas de vivir en un país como el nuestro, su nuevo trabajo, lleno de color y sensualidad, celebra a la mujer aguerrida y fuerte, que ha logrado conquistar espacios antes dominados por el hombre. “Son todas ellas elegantes y altivas, y parecen posar, con prendas de desfile de moda, en una cierta soledad distante, a pesar de su encanto”, dice el escritor Juan Gustavo Cobo Borda.
Con siluetas relajadas y sensuales, piel suave y melenas ondulantes, las mujeres que retrata Maripaz Jaramillo son las protagonistas de los medios de comunicación y de las revistas de moda y farándula. “El glamour y en ciertas cosas lo estereotipado de las poses, vuelven a poner de presente el juego que la pintura establece, una y otra vez, entre la independencia de la mujer y su autonomía económica y los roles seculares que asume de modo inexorable”, afirma Cobo Borda.
La muestra “Ellas”, que estará en la Galería Alonso Garcés hasta finales de abril, está compuesta por 24 cuadros hechos con la técnica de acrílico sobre lienzo, y numerosos objetos utilitarios como individuales, pañoletas, camisetas y esculturas con los que pretende no sólo convertir su obra en un arte de supermercado al mejor estilo del pop art, sino acercarlo al público ofreciendo piezas a un precio accesible.
En doce cuadros de gran formato, con colores fuertes y brillantes y con formas arriesgadas, frontales, planas pero llenas de vida, Jaramillo recrea los paisajes de su infancia, la vegetación del Eje Cafetero y los utiliza como fondo para sus seductoras mujeres. Ellas encarnan y expresan la exuberancia de la naturaleza. Son rebeldes, inextricables e incluso amenazadoras. El resto de las piezas indaga en las posibilidades expresivas del gesto, donde la mirada y la boca revelan distintas actitudes y estados de ánimo.
Para Cobo Borda, estas “mujeres retadoras, de atrevido color y situadas en un mundo ya propio, con sensación de libertad y dominio del entorno, nos seducen y nos hablan, nos marcan y nos atraen con su pujanza plástica”.