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La galesa Catrin Finch recordó que, cuando tenía cinco años, sus padres la llevaron a ella y a sus dos hermanas a ver un concierto de arpa en el Lampeter Music Club. Finch tenía cinco años, pero no ha olvidado la razón por la que la familia asistió a ese concierto: los niños entraban gratis.
“Era más barato que pagar a una niñera, así que mis padres dijeron: ‘Vamos a ir a este concierto’. Ellos apoyaban al arpa local, el club de música local y ese tipo de cosas”, añadió Finch.
Esa noche se presentó Marisa Robles, la arpista española, nacionalizada británica. Robles ha sido un emblema del instrumento en la escena mundial, al punto de haber tocado bajo la batuta de directores como Zubin Mehta y de que Joaquín Rodrigo, creador del mítico Concierto de Aranjuez, compusiera una pieza especialmente para ella, “Sones en la Giralda”.
“Es una intérprete y una persona muy extravagante, increíble, enérgica e inspiradora. Salió al escenario, y recuerdo haber visto esa arpa grande y dorada, y me enamoré de ella. Esa misma noche anuncié que quería hacer eso, así que mis padres tuvieron que comprarme un arpa”, agregó Finch.
No fue una tarea difícil para sus padres, dijo la artista, pues justamente el arpa es el instrumento nacional de Gales. La artista ahora interpretará ese instrumento de cuerdas en Bogotá, como parte del concierto de lanzamiento de la nueva edición del Cartagena Festival de Música.
El sábado 25 de octubre, a las 4 p.m., Finch se presentará junto a la violinista irlandesa Aoife Ní Bhriain en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional. Con este concierto, en el que también se presentará la Orquesta Filarmónica de Bogotá, comenzará la celebración de los 20 años del encuentro musical que se realizará en la capital de Bolívar y cuya nueva edición será del 4 al 12 de enero.
Desde ese momento en que vio a Robles, Finch se ha labrado su propio camino interpretando el tradicional instrumento, alcanzando reconocimientos como haber sido nombrada en 2000 arpista real del entonces príncipe Carlos de Gales, hoy rey Carlos III de Reino Unido.
En su carrera, además de celebrar las tradiciones musicales de su país, ha sido clave la interpretación del repertorio clásico, pues Finch se ha presentado junto a orquestas tan importantes como la New York Philharmonic, la Royal Philharmonic, Academy of St Martin in the Fields y la English Chamber Orchestra.
A lo anterior se suma una profunda investigación sobre el sonido de su instrumento en otras latitudes. Fue así como nació un documental de la BBC4 titulado “El arpa”, gracias al que Finch llegó, por ejemplo, a los Llanos Orientales colombianos, con el objetivo de estudiar el sonido del arpa llanera.
“La forma en la que los llaneros tocan el arpa es completamente diferente a la forma en que yo la toco y, en realidad, es un instrumento diferente. Pero si los miras, son muy similares, parecen iguales, en realidad”, aseguró Finch, quien se presentó en el Cartagena Festival de Música en 2008.
De esa manera, la artista formó lazos creativos con el grupo colombiano Cimarrón, con el que se ha presentado varias veces en Reino Unido y un par de ocasiones en Colombia. Además de esta experiencia, Finch viajó a otros destinos como Senegal, en donde conoció a Seckou Keita, emblemático intérprete de la kora. Este instrumento, tradicional de países del occidente de África, es una especie de mezcla entre arpa y laúd, y está compuesto por 22 cuerdas.
Su encuentro con otro tradicional instrumento, el violín irlandés, se dio durante la pandemia del covid-19. En pleno aislamiento la arpista recibió una invitación del festival Other Voices para presentarse de manera virtual junto a la irlandesa Aoife Ní Bhriain.
“Tuvimos que preparar algunas canciones, y Aoife vino a Gales. Lo especial fue que, debido al covid, era la primera oportunidad que ambas teníamos de tocar con otra música en mucho tiempo. Así que hicimos esta pequeña sesión juntas y lo primero que tocamos fue algo de Bach”, contó Finch.
Además de esa pieza de Bach, “Preludio de la Partita para violín solo no. 3”, que la galesa y la irlandesa también interpretarán en Bogotá, el naciente dúo empezó a crear piezas para esa inusual combinación de instrumentos, para la que no existe un amplio repertorio escrito.
A las dos les encantó lo que fueron descubriendo, y lo que empezó como una presentación puntual se convirtió en un dúo de violín y arpa que ya lanzó su primer disco en 2023, “Double You”, y que ya está trabajando en un segundo álbum.
“Intentábamos celebrar esta tradición de músicos galeses e irlandeses que tocan juntos, trabajan juntos, crean música y la comparten. Se trataba de celebrar los dos instrumentos y, luego, encontrar nuestra propia forma de expresar la combinación; eso era muy importante para nosotras, encontrar nuestra propia voz con ello”, añadió Finch.
Entre las pocas obras que se han compuesto para este formato también sobresalió “Fantasía para violín y arpa”, que el compositor francés Camille Saint-Saëns compuso para dos hermanas: Clara Eissler (arpista) y Marianne Eissler (violinista).
Finch y Ní Bhriain interpretarán esta pieza de Saint-Saëns en su concierto en Bogotá. El repertorio de la presentación se complementará con “Metamorfosis de la Sonata para violín y arpa”, que en su momento le fue comisionada al compositor ruso Valeri Kikta por Víctor Salvi, quien creó junto a Julia Salvi el Cartagena Festival de Música.
La arpista galesa enfatizó en que, en su trabajo conjunto con la violinista irlandesa, el objetivo no ha sido solo encontrar música clásica que ya existiera, sino mezclar esos sonidos tradicionales tanto de las culturas galesa e irlandesa como de la llamada “música del mundo”.
Como ejemplo de esa búsqueda, Finch contó que una de las nuevas composiciones en las que están trabajando está inspirada en una canción sobre San David, el patrono de Gales. El tema, “David of the White Rock”, retrata el regreso de David a su hogar e incluye una palabra en idioma galés: “Hiraeth”. Esta palabra, para la que no hay equivalente en el idioma inglés, significa algo así como un anhelo del hogar.
“Para nosotros se trata de recrear eso o vincularlo de alguna manera a otra cosa, y crear algo nuevo con ello. Y eso es lo que ha hecho la música tradicional a lo largo de los años. En realidad, ha cambiado ligeramente, es casi como el juego de los susurros chinos (teléfono roto): alguien la cantó hace 300 años y quizás ahora no la cantemos exactamente igual, pero de pronto sea bastante similar y luego otra persona la cambiará y hará algo ligeramente diferente, y así sucesivamente”, finalizó Finch.