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El diario de una aventura

Una pareja de ratones emprende una aventura en medio de la selva. Decididos a hallar animales extraordinarios, deben sortear los peligros y obstáculos que este viaje va poniendo en su camino: grandes y empinados riscos, una extraña pero amigable criatura, paisajes densos y lluviosos y un abismo al que deberán enfrentar, travesía común a la vida salvaje.

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Cada estación de su trayecto parece menos simple de lo que suponen y, aunque terminan un día de aventura con el desatino de no haber encontrado al parecer lo que buscaban, la parte final del libro es una coordenada inevitable para revisitar el relato de sus aventuras.

A modo de diario, estos dos expedicionarios van narrando cada postal que el libro-álbum La vida salvaje contiene y que conserva la gracia y la sencillez de los cuadernos de viaje, en donde el libro pasa a ser un objeto entrañable que contagia al lector el seguir en medio de un final sorpresivo para descubrir una nueva ruta al desenlace. Tanto el tratamiento narrativo como el trabajo visual tienden, por decirlo de alguna manera, al minimalismo, ya que la insistencia por el detalle y la ausencia de un lenguaje ostentoso logran hacer del libro una pieza fundamental en el trabajo de la autora e ilustradora colombiana Claudia Rueda, que con una interesante trayectoria en la creación de libros para niños fue en el 2002 merecedora del premio de literatura infantil “A la Orilla del Viento”, otorgado por el Fondo de Cultura Económica. La vida salvaje presenta parte del más reciente trabajo de la autora, seleccionada para la exposición del primer Salón de Ilustradores que se realiza en la ciudad desde el 27 de octubre.

Una ensalada de colores

El señor Amarillo, el señor Púrpura, el señor Azul, el señor Pardo y el señor Negro, viven en un extraño país en casa del señor Verde. Sabiendo de su propio color, ignoraban, sin embargo, el color de las cosas, hasta que tras una cortina, escondido, pudieron encontrar el espíritu que las animaba.

Un libro-álbum de Javier Sáenz Castán, que demuestra una vez más el poder ilustrativo que en esta oportunidad revela misterios desde un juego entre lo visual y lo narrativo, sin dejar de crear una simbiosis entre diversos esquemas pictóricos y

una bella historia llena de plusvalía de los espacios y de magia decantada en el sentido mismo de lo que nos rodea.

‘La merienda del señor verde’.

Javier Sáenz Castán

Ediciones Ekaré.

De un divertido cuaderno de viajes

Más que un cuento, Semillas de cabañas es un divertido cuaderno de viaje, en el cual el célebre explorador Alfonso Cuchitril narra sus aventuras por todo el mundo y nos revela la existencia de cabañas tan diversas como extraordinarias.

La cabaña de chocolate de Hansel y Gretel, la cabaña del fin del mundo, la cabaña de Babel, la cabaña de libros, la cabaña de arena, la cabaña dominguera, la cabaña de los tres cerditos, la cabaña de Troya, la cabaña de las mil y una puertas… las más increíbles cabañas en los lugares más inverosímiles del mundo.

Sobre la cabaña cajita de noche, nos cuenta: “Una cabaña en la que siempre es de noche, donde el día se eclipsa. Hay allí noches de luna llena, noches estrelladas, noches negras… Noches tranquilas, noches mágicas, noches de ensueño. Pero ocurre, también, que aparecen allí noches en blanco, lo que resulta un fenómeno bastante curioso. Es pequeñita, así que la cajita de noche se puede meter en un bolsillo”.

Sobre la cabaña de ensueño, el explorador concluye: “Es la fantástica cabaña que cada uno lleva en su interior y con la que sueña cada noche. Con huecos y escaleras por todos lados, escalas para trepar y túneles por los que deslizarse. Con rincones en los que ocultarse, pasajes secretos y trampillas por las que desaparecer”.

Su autor, Philippe Lechermeier, hace de este libro un estudio antropológico-mágico, desarrollando así su gran creatividad e intuición. Éric Puybaret lo acompaña en las ilustraciones, llenas de gracia entre perspectivas coloridas que dejan entrever a sus llamativos personajes.

“Un país de libros para niños”

“Cuando vamos de visita al zoológico nos gustaría poder llevarnos con nosotros todos esos maravillosos animales”. Así da inicio esta narración del cubano Sergio Andricaín, ilustrada por la colombiana Olga Cuéllar.

Andricaín recorre las páginas de este libro-álbum sin querer sobrepasar los límites de la pedagogía y dejando que una secreta poesía se dé tal y como en el  imaginario infantil. Gracias a un lenguaje visual logrado desde la sencillez, Cuéllar desarrolla una narración propia que podría ser “leída” independiente del texto. Un elefante, una foca o un águila, habitan aquella casa de la imaginación, hasta que una minúscula sorpresa cierra este libro de grandes animales.

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