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El dossier colombiano de ‘Granta’

Aurelio Major y Valerie Miles, editores de la revista ‘Granta’ en español, hablan sobre su edición especial dedicada a autores colombianos. Estarán presentes en la Feria del Libro de Bogotá para conversar de ese número y de su oficio.

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Es un hecho sabido, Granta no es sólo esa prestigiosa publicación inglesa con ediciones española, brasileña e italiana. Granta es un estilo, un sello que marca una forma de narrar, de hacer aquello que tienen en común la literatura y el periodismo cuando son de calidad y perdurables. Es por esto que cada edición de la revista (dos al año) se convierte en una pieza de colección, y más aún cuando se trata de un dossier especial como el que se presentará en abril sobre las “armas ocultas” de la literatura colombiana.

Así fue la segunda edición de 2010, que incluyó textos de 22 escritores de habla hispana menores de 35 años sobre los que hay que poner el ojo. Aurelio Major y Valerie Miles respondieron a cuatro manos (así como realizan su trabajo de editores) sobre esta edición y sobre la revista en general.

¿Con qué propósito nació ‘Granta’ en español en 2003?

El propósito de Granta en español obedeció a la necesidad de difundir entre los lectores de lengua española, sobre todo en España, una manera peculiar de entender la narrativa, el periodismo narrativo, la autobiografía y las memorias que se escriben en todos los países hispanohablantes (incluido Estados Unidos). Narrativa y periodismo en los que importa qué se cuenta y cómo se cuenta. La reivindicación de la crónica periodística ya muy asentada en muchos países americanos. Hemos publicado valiosos reportajes sobre las fosas comunes de la guerra civil española (Justin Webster), la explosiva situación política de Haití antes del terremoto (Pablo Biffi), las fábricas en la China actual (Isabel Hilton), las dictaduras en Cuba (Alma Guillermoprieto), entre muchos otros.

El otro objetivo, fundamental, es la necesidad de difundir en lengua inglesa a narradores y periodistas que escriben en nuestro idioma y cuya culminación se alcanzó con el número dedicado a los mejores narradores jóvenes de la lengua publicado el año pasado.

¿No fue muy arriesgada esta apuesta?

Como vinimos a desordenar el panorama narrativo de habla hispana, seguramente el debate quedó servido, lo cual nos ha parecido muy importante. Un riesgo necesario. Se publicaron dos o tres reseñas y opiniones que objetaron la semejanza estilística de los escritores presentados, contrariamente a lo expuesto en el prólogo, por el aparente predominio de historias individuales, de mirada algo más íntima, relacional o psicológica, y cuya ambición parece alejada de los discursos que daban cuenta de los amplios movimientos sociales problematizados por escritores precedentes. Sin embargo, es preciso señalar que las obras de los escritores presentados no están cerradas, al contrario, y lo publicado en Granta es apenas una muestra de su producción narrativa. Generalizando, podría afirmarse que los une la insumisión a los designios que hace años se imponían a los escritores sudamericanos, limitados por lo que se esperaba de ellos estilística, política, temática y hasta moralmente. Hace mucho que todos ellos han dejado de entrar por la puerta de atrás de la historia literaria gracias al reconocimiento universal de escritores precedentes, y por ello sus deudas son otras.

¿Y ahora llega una edición especial sobre escritores colombianos?

Es preciso enfatizar que este número de Granta, “Colombia. Sus armas ocultas”, en ningún sentido puede compararse a la selección anterior ni en intención ni en realización. En esta oportunidad se trata de una edición como las habituales: buscamos acoger la obra de escritores que admiramos en algunos casos desde hace mucho tiempo, y a otros que hemos descubierto muy recientemente. Esta edición es transversal y lo menos tópica y ecuménica posible. Las omisiones podrían parecer clamorosas, así como tal vez algunas inclusiones, pero la coherencia que se propone quiere poner de manifiesto a los lectores forasteros menos enterados que hay otros narradores colombianos que es necesario leer y, sobre todo, releer.

¿Cuáles son esos nombres?

Preferimos esperar hasta su efectiva publicación material para revelarlos.

¿La existencia de ‘Granta’ en español le ha abierto puertas a escritores hispanoparlantes en el medio anglosajón?

Sí, varios de ellos han publicado en las páginas de la revista en el Reino Unido y en Estados Unidos, lo que a su vez ha despertado el interés de editoriales en traducirlos, de agentes en representarlos, de otras revistas en publicarlos, de universidades en invitarlos a dictar conferencias, etc.

Latinoamérica después del ‘boom’

“El conjunto excepcional de muy distintos narradores sudamericanos que protagonizaron la escena literaria cuatro decenios y que por perezoso atavismo llamamos boom, ejerció una influencia tan profunda que era natural que otros escritores posteriores de inclinación diferente pretendieran distanciarse con una política literaria ad hoc (McOndo, Crack). Se trata de la consabida tradición de la ruptura. Algunos de los más jóvenes del número anterior expresamente reivindican a escritores incluso anteriores o ajenos a ese conjunto, como Onetti, Borges, Arlt, Machado de Assis, Lispector o Fonseca.

Todo parece indicar que la etiqueta de ‘escritor latinoamericano’ se ha ido librando de sus costras ideológicas y sus deudas políticas, y que los escritores tienen a su disposición territorios de la imaginación narrativa antes vedados o invisibles. El ámbito es el de la lengua, sin cursilerías, y el de las afinidades simultáneas, atemporales”.

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