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Éstos fueron conservados en el museo Finca Vigía, su residencia habanera durante 20 años y la residencia más estable que tuvo Hemingway en su vida. Acaban de ser digitalizados y puestos a disposición de los investigadores. “Se trata de documentos prácticamente inéditos”, afirma la directora del museo, Ada Rosa Alfonso. “Sólo algunos de ellos se conocían por el libro Hemingway en Cuba (del escritor Norberto Fuentes), pero la mayoría de ellos ha estado conservada y cuidada en los archivos de Finca Vigía durante más de 45 años”.
La primera selección de estos documentos digitalizados estará a disposición de los interesados a partir de esta semana, y un mes después de su presentación en la isla, podrán ser consultados también en la colección Hemingway de la biblioteca Kennedy de Boston, en Estados Unidos.
Entre los manuscritos preservados hasta ahora, están el epílogo de la novela Por quién doblan las campanas y un guión de la película El viejo y el mar, rodada en la localidad habanera de Cojimar en los años cincuenta, con Spencer Tracy de protagonista. También, según Alfonso, hay textos que “en opinión de especialistas, corroboran la hipótesis del escritor sobre la presencia de submarinos alemanes que se abastecían de petróleo en la costa norte de Cuba durante la Segunda Guerra Mundial”, que Hemingway recreó en su libro Islas en el golfo. Además, telegramas y documentos personales como licencias de conducción, pasaportes, facturas y pólizas de seguros, y abundante correspondencia. Más adelante serán rescatados otros mil documentos, incluidas cartas, mapas y manuscritos de la etapa que pasó Hemingway en Finca Vigía.
La casa, situada en el poblado habanero de San Francisco de Paula, fue adquirida en 1940 por la segunda esposa del escritor, Martha Gelhorn. Después del suicidio del escritor en Estados Unidos, en julio de 1961, sus familiares donaron el inmueble al gobierno cubano junto con más de 2.000 documentos pertenecientes a su correspondencia y a manuscritos de obras, unos 900 mapas, 3.000 fotografías y 9.000 libros, revistas y folletos.
Todo ese legado está siendo restaurado y digitalizado por especialistas del museo, el Centro Nacional de Conservación y Restauración y el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba. El trabajo de digitalización se ha realizado en colaboración con el Consejo de Investigación de las Ciencias Sociales de Estados Unidos, con el cual las autoridades cubanas firmaron un acuerdo de colaboración en 2002.
“Pensamos que este proyecto cultural realmente es un ejemplo de lo que pueden ser las relaciones entre intelectuales de Cuba y Estados Unidos”, dijo Ruiz, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio de Cuba.