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La muestra que estará abierta hasta el tres de marzo cuenta con la colaboración de los Ministerios españoles de Asuntos Exteriores y presentará más de 160 obras algunas de las cuales no habían sido mostradas anteriormente al público.
Los asistentes al MAMBO podrán hacer un viaje a los años cincuenta y setenta y recorrer todos los periodos y vivencias de la trayectoria artística de Palazuelo, que ha estado marcada por un carácter perfomativo.
“El arte de Palazuelo es ante todo una búsqueda, una indagación de nuevas formas y espacios, y ello queda claramente reflejado en esta muestra, en la que se cuestiona la interpretación de su obra centrada únicamente en aspectos “místicos” y “pseudo-religiosos”, aseguran críticos de arte.
Un artista víctima del olvido
Pablo Palazuelo nació en Madrid en 1915 y actualmente vive en Galapagar, Madrid y desde sus comienzos ha sido una de las figuras claves del arte español de la segunda mitad del siglo XX.
Pese a su talento Palazuelo a sido uno de los afectados por el olvido que caracteriza a las sociedades actuales y no ha sido reconocido a nivel internacional. Las razones de este desconocimiento son varias, pero una de las más curiosas es que Palazuelo podría haber sido victima de su propia concepción dominante y excesivamente lineal de la abstracción, interiorizando tanto sus principios, hasta el punto de ser ignorado por el mundo.
La retrospectiva que se presentará en el MAMBO pretende, enfatizar los aspectos más ignorados, ambiguos e inasibles de este artista, incorporando muchos trabajos que no habían sido presentados en público anteriormente.
Con más de 160 obras, esta muestra incluye una amplia selección de dibujos, gouaches y pinturas. El catálogo de la exposición recupera, a su vez textos del propio artista.
Palazuelo concibe el arte como “un camino para dar salida a los problemas Humanos”. Sus referencias a la historia de la pintura son continuas, y es especialmente importante la influencia en su trabajo la noción de línea derivada de la obra de Klee, que supone una auténtica revelación para él. También reivindica en sus inicios su interés por constructivistas rusos como Gabo y Pevsner, aunque rechaza su concepción científica de la geometría.
La obra de Palazuelo ha sido clasificada por la historiografía de los últimos treinta años como una abstracción de tipo idealista, muy vinculada a corrientes de espiritualidad y a una concepción sagrada del artista y de su obra. Si bien Palazuelo se nutre efectivamente de corrientes de pensamiento vinculadas al esoterismo, la cábala y la filosofía y pensamiento orientales, también es cierto que las matemáticas, la física y el pensamiento científico occidentales son fundamentales en su trabajo.
Con motivo de esta muestra también se publicará un libro, la primera parte del cual incluye la trascripción de las conversaciones llevadas a cabo durante una mesa redonda en la que participaron Manuel J. Borja-Villel, José Díaz-Cuyás, Ignacio Gómez de Liaño, Teresa Grandas y Pedro G. Romero, y en la que se analizaron las diferentes influencias que se pueden evidenciar en la obra de Palazuelo, así como el desarrollo
de sus ideas en relación al constructivismo y la geometría.
En la segunda parte se presentan más de 250 reproducciones de obras realizadas a partir los años cincuenta y hasta el 2005. En la parte final del libro se publican ensayos de diferentes autores que, desde puntos de vista teóricos, hacen un análisis de la obra del artista: Guy Brett, Manuel Delgado, Kevin Power.
En un bloque aparte se publican textos de carácter documental, en los que el mismo Palazuelo y otros comisarios y críticos hacen una reflexión sobre la obra del artista en esos momentos (textos aparecidos en Derrière le miroir, El Paseante, Revista de Occidente y la trascripción de un programa de televisión monográfico dirigido por Paloma Chamorro en 1996). Finalmente, en este catálogo se publica una biografía ilustrada y una selección bibliográfica.