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La necesidad de un relevo generacional es indudable en todo ejercicio e industria; el cambio proporciona tensión creativa, al menos en lo que corresponde a la dinámica artística. En el teatro, desde luego no hay excepción. Este relevo no solo es un buen síntoma de que el ejercicio y la comunidad teatral se abastecen de nuevas fuentes y relatos, sino que la tradición produce sus impactos en la juventud que decide tomar un camino profesional hacia este horizonte. Por eso, es importante construir plataformas que estimulen y promuevan el trabajo de estos creadores, que vienen desempeñándose con ímpetu y a paso seguro en el medio teatral bogotano. Sus propuestas nos hablan de una comunidad que reflexiona sobre la actualidad, y la aparición de nuevas poéticas que nutren el camino ya andado por los grandes maestros. A continuación, una humilde selección de cinco jóvenes creadores en el arte escénico, llamados a ser motor de la industria para este año. Sus gestos creativos, realizados en 2023, nos permiten vaticinar un tiempo de mucha producción artística.
El caso de Juan Pablo Herrera Montoya (Pelz para sus amigos) no pasa desapercibido en el medio teatral. Por un lado, su creación Que te sigo queriendo tuvo una importante respuesta del público bogotano, con al menos dos temporadas de largo aliento que permitieron alcanzar más de dos docenas de funciones. La obra, que da cuenta del amor en la nueva adultez, es interpretada por dos jóvenes actores que logran captar la empatía del público mientras nos ilustran con gran realismo las vicisitudes del amor romántico en la contemporaneidad. Pelz se ha ido armando una carrera en el medio, aprendiendo de grandes directores y aportando desde la labor de asistencia de dirección. Directores como Wilson León García o Jorge Hugo Marín han creído en su visión, desde un rol que, cada vez, asume mayores valores en el proceso creativo y no solo en la producción. A esta experiencia, se suma la aproximación de un nuevo montaje, que esperamos verlo pronto circulando.
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El caso de Pelz no es atípico en el medio. Cada día aparecen nuevas caras, que van robusteciendo el panorama con la altanería de la juventud, que es necesaria para revolucionar los escenarios y los discursos del arte. Por ejemplo, Angie Ligeia, artista escénica egresada de la Asab, es una joven dramaturga que, en 2022, sorprendió gratamente a muchos, al recibir el premio distrital de dramaturgia otorgado por el IDARTES. Sin embargo, su prolífica carrera no solo ha pasado por la escritura de este texto, sino que ha logrado que otras de sus obras hayan sido seleccionadas por directores para el ámbito académico y profesional. Proyectos como Eloísa o el vómito de dios, The Pinguin Club y Super Nova, circularon en Bogotá durante 2023. Su trabajo no solo como autora ha ido ocupando un lugar importante en las parrillas de programación, sino que también podemos destacar sus roles como actriz y directora. Este año estará dirigiendo a Daniel Medina y Bernardo García en Por la misma tijera, un texto que ha sido reconocido por el primer torneo de dramaturgia organizado por el Teatro Colón, y que fue seleccionado de entre casi un centenar de textos de todo el país. También participará como actriz de Campoflores, de la compañía Faro del sur, en el teatro el Ensueño.
Además, resaltamos el trabajo de Candelaria Torres, hija del dramaturgo bogotano Miguel Torres, autor de la siempreviva, nombre con el que la joven ha decidido bautizar su compañía. En 2022, la joven directora recibió la beca de dramaturgia bogotana para la escritura del texto Cuando seas grande, en el que habla de las dificultades que tiene adaptarse al mundo con una condición especial como ser sordo, así como de la discriminación que esta implica y la imposibilidad de acceder a diferentes espacios sociales. Esta obra le ha permitido participar en una coproducción con el majestuoso Teatro Colón. Sin lugar a duda, su preocupación por la inclusión y los cuidados pone de manifiesto la aparición de nuevas y necesarias narrativas dentro de la ciudad.
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Otro de los autores y directores llamados a seguir movilizando la escena bogotana es Daniel Medina. Su nombre ya es habitual, no solo por su labor en el teatro, sino por su ejercicio tanto literario como cinematográfico y de gestión; no se detiene y cada año es más certero. En teatro, el año pasado estrenó el monologo Normal, un drama domestico muy colombiano en el que se reseñan episodios bellos y algunos no tan bellos de las familias del país. En un ejercicio de tránsito anacrónico de ir y venir ―de recordar y volver a la reflexión sobre el presente del personaje―, una mujer que ha sido abusada por uno de sus familiares (pilar importante de su casa y de su formación) pone en tensión el lugar que se otorga a la familia como institución base de la sociedad. Medina también publicó la novela Bogotá en tinta roja y estrenó la miniserie No estar solo, protagonizada por el actor Cesar “Coco” Badillo y que recibió el estímulo historias por el cambio del Ministerio de Cultura. Medina promete no dejarnos respirar un año más y, en cada nueva apuesta, nosotros esperamos que su movimiento continúe permitiendo la madurez de sus trabajos.
Finalmente mencionamos a Andrea Laverde, dramaturga y directora de la obra Convocados para la final, que codirige con Cristian Mora y es una coproducción entre el Colectivo Mukashi Mukashi y Cabra producciones. La obra ha tenido una importante recepción del público, lo que llevó a tener una programación permanente durante 2023. Laverde espera estrenar un nuevo proyecto, que tendrá como objetivo al público infantil.
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Autores como Medina, Pelz, Ligeia, Torres y Laverde son solo una muy corta muestra del teatro que empieza a emerger en la ciudad. La aparición de estos rostros nos llena de orgullo y esperanza en medio de una sociedad tan convulsa como la nuestra. Esperamos que sus trabajos sigan teniendo esa resonancia vital, para el desarrollo de nuestro medio teatral bogotano.