Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Desde el kínder, Humberto Cuan ha tenido una fascinación por pintar. Una habilidad que todavía lo acompaña, a sus 39 años, y lo ha llevado a ciudades como París, Nueva York y Miami. Ha regresado a Bogotá, después de siete años de ausencia, para exhibir Espejos, diez obras de gran formato donde pretende señalar cómo el ser humano puede evidenciarse en el otro.
La creación de la muestra, que se observa en la Casa Museo Grau, le tomó siete meses. En ese tiempo se dedicó a reflexionar sobre la manera de percibirse y el poder de reconocerse a través del comportamiento de los demás. Una búsqueda interior que se ve plasmada en sus lienzos pintados al óleo y acrílico.
Cuan se ve reflejado en sus personajes: el policía, el carnicero o la boxeadora. “Yo soy un espejo de todos”. Estos protagonistas cobran vida a través del color y de un elemento común: ojos que siguen la mirada de quien observa y llegan a asemejarse a pequeñas aceitunas. “Cuando yo empezaba a pintarlos tal y como son no me sentía identificado. Hasta que hallé la forma para que uno sintiera que giraban 360 grados. Para mí la inspiración no existe sin trabajo”.
Casa Museo Grau (Calle 94 N° 7-48).