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El Rey de Barranquilla

A 55 años de su creación y luego de ser encarnado por tres generaciones de una misma familia, el disfraz de ‘El Descabezado’ recibe finalmente un merecido homenaje.

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Wilfrido Escorcia Salas (Barranquilla, 1954) es uno de los hombres tras el aparatoso disfraz de ‘El Descabezado’ que desde hace 55 años divierte al público en el Carnaval de Barranquilla. Aunque muchos atribuyen a este disfraz una reminiscencia al jinete sin cabeza, Escorcia asegura que su padre, don Ismael Escorcia Medina, lo concibió inspirado por los cuerpos descuartizados que de niño veía flotar río abajo en el pueblo de Calamar (Bolívar) como consecuencia de las confrontaciones entre liberales y conservadores.

Lo cierto es que a cinco décadas de su creación, ‘El Descabezado’ no sólo es uno de los 110 disfraces colectivos registrados oficialmente como actores del Carnaval, sino el máximo soberano de la celebración en 2009. Como muchas otras manifestaciones, este disfraz es considerado tradicional pues cumple ya su tercera generación. Padre, hijo y nieto desfilan juntos cada año portando variaciones del atuendo original. Pueden cambiar las cabezas, los machetes o el color del traje, pero ‘El Descabezado’ no se pierde un Carnaval.

Vestido siempre con trajes coloridos que hacen honor al ánimo fiestero de sus portadores, este personaje baila de un lado a otro desorientado, blandiendo su machete de madera y mostrando su cabeza a los transeúntes como si se tratara de un trofeo. El torso de tamaño y altura desproporcionados cuenta con una ranura que permite al disfrazado ver hacia afuera, además de un sistema de spray que rocía agua a quienes se le acercan. La cabeza, hecha de poliestireno expandido y forrada en papel maché pintado, parodia generalmente a algún personaje de actualidad. Una de sus más recientes víctimas fue el popular futbolista Carlos El Pibe Valderrama.

“Este nombramiento rinde homenaje a una costumbre familiar que se ha convertido en tradición”, declara orgullosamente Escorcia, cuya verdadera cara era desconocida para los barranquilleros hasta hace pocos meses cuando fue nombrado Rey Momo 2009 por la Fundación Carnaval de Barranquilla. El disfraz, que surgió como respuesta a la violencia, se ha convertido en una alegoría, que según su portador hace un llamado a la convivencia pacífica y la cultura ciudadana a través del disfrute del Carnaval.

Aunque vive en una modesta casa del municipio de Malambo (Atlántico) y recientemente perdió su trabajo como archivista en una universidad estatal, su nueva investidura le ha traído algunos beneficios “reales”. Una conocida clínica de estética dental le obsequió un tratamiento completo por valor de 16 millones de pesos para corregir y embellecer su sonrisa; una fábrica local de embutidos patrocina sus gastos de vestuario, transporte y logística durante las fiestas; por donde quiera que va es recibido con animadas venias del público e incluso planea recuperar su trabajo en la universidad, una vez termine el Carnaval, claro está.

A diferencia de la mayoría de sus antecesores reales, Wilfrido Escorcia, contador de profesión, no para de hablar y toma muy en serio su papel de rey. Dice que al Carnaval le hace falta la concurrencia y equilibrio de todas las instancias involucradas para lograr el efectivo cumplimiento del Plan Decenal de Salvaguardia y Conservación que ha venido siendo objeto de polémicas entre el gobierno distrital y el organismo operador de la fiesta. “No es justo que los actores del Carnaval y portadores de nuestras tradiciones, pasen hambre o estén desempleados”, afirma. Por esta razón viene proponiendo desde hace un par de años junto con sus compañeros de celebración el proyecto de Pensión Vitalicia para los Hacedores del Carnaval.

Escorcia es un carnavalero comprometido. Además de participar en los actos oficiales, está empecinado en dedicar su reinado a los sectores menos favorecidos. Su prioridad es poder participar en las celebraciones populares y llevar la alegría de su disfraz donde otros no llegan. Más allá de las suntuosas ceremonias de gala, el Rey Momo se siente afortunado de vivir el carnaval de la calle y los barrios donde está el pueblo.

El mes pasado en una visita a un centro hospitalario, una mujer en grave estado de salud lo recibió disfrazada y luciendo una peluca. Al llegar, lo abrazó y empezó a bailar con él. “Ese es el verdadero espíritu del Carnaval” afirmó Escorcia. Y Su Majestad nunca se equivoca.

Programación Carnavalera

Sábado.

Desde la 1 p.m. por toda la calle 40 se lleva a cabo la Batalla de Flores.

El desfile del Rey Momo (prolongación de la Batalla de Flores) es a partir de la 1:00 p.m. por la calle 17

Domingo

La gran parada de Tradición 12:00 por la Vía 40.

Lunes

Gran parada de fantasía 3:00 p.m. vía 40

Festival de orquestas. 2:00 p.m. Estadio Romelio Martínez.

Carnavaladas. 4:00 p.m. Barrio Bellavista

Martes

Festival de danzas de relación y especiales. 2:00 p.m. Plaza de la Paz.

Encuentro de letanías. 6:00 p.m. Plaza de la paz. 

Joselito se va con las cenizas. 3:00 p.m. Cra. 54 calle 59.

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