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Este jueves hace 200 años, por una apoplejía, la Expedición Botánica, una de las mayores empresas del reino de Carlos III en América, perdía a su director y promotor: José Celestino Mutis. En 1813 terminó la Expedición, dejando como resultado una colección de láminas, algunas investigaciones y otros estudios que no fueron culminados por la muerte inminente de Mutis. No obstante, su permanencia en la Nueva Granada fue tan fructífera, que difícilmente se puede enumerar un área del conocimiento en la que no haya hecho un aporte.
Este hombre, que llegó como médico del virrey Pedro Mecía de la Zerda a las Américas a los 28 años, era ya entonces un perfecto ejemplo de la ilustración. Contrario a lo que sucede hoy, los estudiosos de entonces no limitaban sus conocimientos a una sola ciencia, sino que entregaban su vida al estudio de las distintas disciplinas. Por esta razón, a su arribo al Nuevo Mundo, Mutis ya tenía conocimientos en filosofía, teología, astronomía, botánica, mineralogía y matemática.
El observatorio astronómico (1805), la Sociedad Económica de Amigos del País –una especie de federación de agricultores y pequeños comerciantes de la época–; la recuperación y explotación de minas de plata; el estudio universitario de ciencias exactas, las escuelas de matemática y medicina en el Colegio Mayor del Rosario, la escuela de dibujo para la Expedición Botánica y, claramente, esta última, hacen parte de los legados de Mutis en Colombia.
La lista es más larga si se incluye su inmensa biblioteca de más de 10.000 volúmenes –de los que quedan más de 4.000; las láminas de la Expedición Botánica– que se conservan en el Jardín Botánico de Madrid, y todos sus esfuerzos por modernizar la educación en el Virreinato, y traer las últimas teorías de Newton, Copérnico y Galileo, que le costaron una acusación por herejía ante el tribunal de la Santa Inquisición. Este proceso, del que salió bien librado, por su influencia en la Corte de Carlos III, fue un detonante para su vocación sacerdotal consolidada en 1772.
Sin duda alguna, Mutis fue un hombre adelante de su tiempo, y esa energía e inquietud intelectual las utilizó tanto en beneficio de su rey Carlos III como de la sociedad. La Expedición Botánica no fue una empresa unipersonal. Contó con la participación de importantes botánicos, de dibujantes y artistas de españa y América, blancos e indios, ricos y pobres. La celebración de este bicentenario no está sólo dedicada a José Celestino Mutis, hombre grande e importante, sino a todos quienes hicieron empresa con él. Estas son algunas actividades.
Historia Natural y Política- BLAA
El historiador Mauricio Nieto gestó la muestra ‘Historia Natural y Política: conocimientos y representaciones de la naturaleza americana’, que reúne varios saberes.
Por ejemplo, recoge la mirada europea, desde la perplejidad y el temor del siglo XVI, hasta la clasificación sistemática de las plantas, su dibujo y transporte a los jardines botánicos y gabinetes reales del siglo XVIII.
Además está la mirada de Abel Rodríguez, miembro de la etnia Nonuya, quien observa, dibuja y nombra las plantas a partir de su relación directa con el ecosistema de la selva amazónica del siglo XXI. Por último, José Ignacio Roca hace una selección de arte colombiano contemporáneo, en su mayoría perteneciente a la colección de arte del Banco de la República, en la que señala una relación entre naturaleza y política, con acentos en botánica, raza, cultura y economía. Esta muestra está en La Casa Republicana de la BLAA.
El sabio de la quina
200 años después de su muerte, la Alcaldía Mayor de Bogotá, publica El arcano de la quina, un libro que recoge las investigaciones botánicas adelantadas por Mutis y que aparecieron en el Papel Periódico de Santafé, entre 1793 y 1794.
Un amplio grupo de expertos dedicó varios días a recopilar los estudios, escanearlos para lograr la depuración digital, quitando manchas, rayones y otras imperfecciones atribuidas a la antigüedad del papel, así como hongos y bacterias.
La importancia de esta edición es que se publica sin las adiciones, comentarios o añadiduras que se le hicieron en sus dos únicas versiones, una de ellas realizada por su sobrino Sinforoso Mutis.
Unos 500 ejemplares de El arcano de la quina, considerado el aporte más significativo de España a la botánica mundial, estarán a disposición del público. Una verdadera herencia de El Sabio.
En la Biblioteca Nacional
En palabras de Ana Roda, directora de la Biblioteca Nacional, El oráculo del reino: Mutis 200 años después, curada por Santiago Díaz Piedrahíta, presidente de la Academia Colombiana de Historia, tiene como propósito fundamental destacar la personalidad de Mutis y sus múltiples conocimientos e intereses, así como sus aportes a la ciencia, la cultura y el desarrollo nacional. Su recorrido permite adentrarse en su personalidad y su obra, mostrar sus ejecutorias científicas, señalar su influencia en algunas reformas educativas y destacar la verdadera magnitud de la Expedición Botánica.