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Con más de un metro noventa, una atlética figura y un estilo impecable, la presencia de Christopher Gardner no pasa desapercibida. Sin embargo, no se trata sólo de un hombre alto, fornido y bien vestido. En el tono de su existencia hay algo más que sobresale, algo que tuvo a los asistentes al Foro de El Espectador, el jueves en la Cámara de Comercio de Bogotá, conectados durante las tres horas que escucharon su historia de vida.
En su discurso no hubo fórmulas, métodos, ni secretos revelados. No dio pautas de comportamiento, ni un número determinado de leyes para el éxito. Gardner, en tono pausado y voz ronca, contó cómo y por qué llegó a hacer un libro y una película acerca de un período de su vida, y explicó sus motivaciones para luchar por convertirse en un gran financiero a pesar de enfrentarse sólo al cuidado de su hijo y tener que asumir una quiebra.
Sucedió hace menos de 10 años, tras una entrevista periodística en la que contaba en televisión la experiencia de haber trabajado un año entero y no tener un hogar adonde llegar con su pequeño niño de 14 meses. Antes de 48 horas le habían llovido las más absurdas propuestas: desde seguirlo durante cinco días para hacer un programa de 20 minutos; hasta ser jurado y producir un reality show para personas sin hogar o en la indigencia.
A Gardner, director de su propia empresa de corretaje, no le interesaba ese tipo de celebridad hasta que alguien cercano a él le dijo: “No se trata de ti ni de tu historia, es el mensaje para todos aquellos que están en la lucha, que quieren cambiar, que buscan un sueño aunque sea difícil”. Con estas palabras y tras varios encuentros con el productor Mark Clayman, aceptó hacer de su experiencia un libro y una película que además de convertirse en récord en taquillas, ha recibido todos los reconocimientos con las nominaciones a Will Smith, actor escogido para el papel.
“Tenía muchas dudas acerca de este actor famoso por haber aparecido luchando contra los extraterrestres. Pero fue mi hija quien me dejó sin argumentos al decir: ‘Si lo hizo bien como policía interespacial, seguramente te interpretará de maravilla’, pero debo decir que más talento que Will tiene su hijo Jason. Solo lamento que él no hubiera recibido una nominación también”, contó Gardner durante la conferencia.
La historia que Gardner narra es la de muchas personas en todas partes del mundo, como él mismo lo dice. A pesar de esto, hay aspectos que él recalca y que hacen distinta y motivadora su historia. Uno es su profundo compromiso de darles a sus hijos un padre; otro es la importancia de encontrar una luz en alguien, eso que él define como la genética espiritual, que le ha servido para orientar sus decisiones, y por último la importancia de romper el ciclo de hijos abandonados en el que hubiera podido meter a su descendencia, de no haber sido consecuente consigo mismo.
El público le preguntó qué fue de su ex esposa, a lo cual Gardner respondió: “¿A quién le importa?”. ¿Es posible ser exitoso sin estudio, sin creer en Dios si no sólo en sí mismo? “Sin estudio: yo lo logré. Sin Dios: no creo, eso lo veo realmente difícil”. ¿Qué importancia tuvo la espiritualidad en los momentos difíciles? “¿Por qué me preguntan en pasado? Mi espiritualidad es importante, sigue siendo lo más importante”.
Sólo al final, cuando en privado alguien le pregunta si no se cansa de contar una y mil veces lo mismo, él da la verdadera razón de todo esto: “Un día en la iglesia el reverendo me dijo que yo tendría una gran misión, que era pasar el Evangelio de la Paternidad. Y ese es mi compromiso de agradecimiento”.