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Paulina acaba de tener un accidente. Su racionalidad, su mirada un poco cínica sobre la realidad no se detiene por esto: sigue leyendo el mundo sin ideas impuestas por otros, al vivirlo lo inventa con sus observaciones agudas, sus frases luminosas. La protagonista de La reina del baile está acomodándose a la vida adulta, asumiendo la soledad, entendiendo la amistad sin el furor adolescente; sobrevive en un presente de mucha información difícil de digerir. La novela de Camila Fabbri está escrita con un cuchillo y con flores, es roja intensa, violeta que tiende a negro; sus frases e ideas encantan, una vez empiezas el libro es dificil soltarlo.
La reina del baile (Anagrama, 2024) fue finalista del Premio Herralde de Novela 2023, con este libro Camila Fabbri consolida su carrera literaria; sus cuentos han sido elogiados por escritores reconocidos, acogidos por el público. Además de Los Accidentes (Emecé, 2017) y Estamos a Salvo (Seix Barral, 2022), escribió El día que apagaron la luz (Seix Barral, 2019), novela de no ficción; dirigió la película basada en esta, Clara se pierde en el bosque, también obras de teatro, y es actriz. Su literatura se alimenta de libros y de otras artes por igual, una característica generacional.
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En “La reina del baile” hay una profunda solidaridad entre las mujeres, una especie de cuidado entre ellas a pesar de las diferencias.
Yo no creo que haya sido una búsqueda necesariamente consciente, digamos, no busqué contar una historia de mujeres, pero bueno, termina un poco por decantación pasando eso. Ellas, al menos sobre todo las dos amigas, se terminan forjando una especie de amistad que las hace sentir menos solas, que son un poco las amistades de la adultez, que no son las mismas que una tiene en la juventud, hay otras cosas en juego. En la adultez muchas veces se trata de eso, de hacerse compañía. En lo personal creo que es un poco lo mismo, fue una búsqueda que tiene que ver con contar algunos vínculos de amistad que yo fui descubriendo, intentar poner en palabras lo que es la amistad en la vida adulta.
En el libro se refleja la soledad digital, por decirlo así, en la que vivimos hoy. Estamos hiperconectados, pero también muchas veces nos sentimos solos o aislados. Cómo ve a su generación respecto a esto.
No sé cómo se puede resolver, creo que ya es algo que está instalado, esa es la realidad en la que vivimos. Hay con eso que hacer y trascender hasta que aparezca otro fenómeno que nos vuelva a conectar o a desconectar. En la novela me parece que no hay una postura que intente hablar de la hiperconectividad de las personas y que eso impida que después puedan tener vínculos reales, táctiles, no hay una búsqueda ahí consciente. En un mundo ideal nos imaginamos qué pasaría si nada de eso existiera; pero también si las plataformas que existen hoy no existieran, qué existiría, no sé, quizás estaríamos muy aburridos.
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¿Cómo fueron sus inicios en la lectura y la escritura?
En la casa de mi infancia siempre hubo muchos libros, mi madre leía mucho, mis hermanas también. Mi padre menos, quizás hacía más crucigramas o veía más la televisión. Pero bueno, fui armando mi carácter con la televisión y con la literatura, un poco de todo, un poco de lo popular y un poco del nicho más intelectual. Me gustaba mucho leer y también escribía, era una niña muy solitaria, tenía esa disponibilidad y me imaginaba muchas cosas todo el tiempo. Tenía una imaginación muy disponible, creo que la sigo teniendo igual, pero obviamente ahora intermediada por quehaceres de la vida adulta y por ver cómo sobrevivir en esta Argentina en crisis. Después empecé a formarme en talleres privados con escritores y escritoras hasta que me animé a escribir mis propios proyectos. No tengo una formación académica como escritora, fue una formación que tuvo que ver más con acercarme a escrituras afines.
Rodrigo Fresán dice que la generación de escritores a la que pertenece tiene influencias audiovisuales, pero sobre todo literarias, estas últimas tienen más peso. Mariana Enríquez dice que la generación a la que pertenece tiene influencias por igual de varias artes: literatura, cine, música. ¿Cómo ve esto, respecto a su generación, que todavía podría ser la de Enríquez?
Estoy de acuerdo con ellos. Comparto el fenómeno, quizás argentino, que se da, del encuentro en algún punto de todas las disciplinas: hay escritoras que hacen cine y hay cineastas que escriben libros; hay dramaturgos que sacan un disco y hacen una canción, y la composición de esa canción los lleva a escribir un poemario. No sé, me parece que hay unas licencias que nos damos que son muy saludables. Esto muchas veces tiene que ver también con una búsqueda laboral, económica, eso es algo característico del pueblo argentino, la imaginación para sobrevivir. Esa supervivencia tiene mucho que ver con el hacer incansable, con no dejar de encontrar formas y alternativas, distintas disciplinas para contar que sean acordes y que estén al alcance de la mano. Yo escribo narrativa viendo cine, escribo narrativa escuchando música, es lo que más hago. Soy una especie de nerd del consumo cultural a mucha honra. También puedo ver televisión, programas de concursos de juegos, trato de no ponerles barreras a las cosas antes de conocerlas; después elijo que sí y que no. Trato de ser espectadora de todo lo que puedo.
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¿Desde el campo cultural en el que trabaja cómo ve lo que sucede hoy políticamente en Argentina, el nuevo gobierno y la resistencia que genera?
En estos dias algunos artistas se han manifiestado un poco sobre lo que esta pasando. Hace unos años un artista agarraba una guitarra y hacía una cancion que en palabras poéticas dijera: que se vayan todos. Yo creo que hoy hay menos imaginacion para pronunciarse en contra de un gobierno, de un orden establecido. La Argentina en este momento está en un estado de urgencia total, lo que pasa es que los medios están blindados. El 60% del país es pobre en este momento, la clase media está desapareciendo. Todo el mundo está buscando trabajo y está tratando de salvarse el pellejo, lo cual no permite que la gente pueda pensar en otra cosa, hay como una especie de monotema. Yo reconozco que el gobierno anterior no hizo bien muchas cosas, pero este gobierno “libertario” que acaba de llegar es directamente el acabose, no tiene nada que ver con las políticas peronistas a las que estamos acostumbrados. Sus políticas son totalmente restrictivas, están dispuestos a quitarnos el trabajo, la comida y los recursos naturales, están yendo por todo. La gente está muy cansada, entonces como que no hay tampoco energía para salir a luchar por lo propio; también salen las tres fuerzas policiales a la calle y te muelen a palos. Está muy complicada la situación.
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