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Epifanías de la pantalla

“La primera vez que sentí una emoción parecida a la que me inspira la poesía viendo cine fue con Amarcord, de Fellini. Entonces sentí que hay películas poéticas. Ese fue el primer impulso de este proyecto que vendría después, el cual combina los dos géneros”, con estas palabras, Luis Fernando Afanador cuenta la génesis de su libro Amor en la tarde, que reúne 54 poemas a filmes, unos clásicos otros menos, pero que de alguna manera despertaron algo especial en el poeta: “Son películas que al verlas algo se te revela, como una epifanía”, agrega.  

05 de marzo de 2009 – 05:18 p. m.

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Algunos poemas son  más descriptivos, otros simbólicos, pero cada uno lleva el título de la película que lo inspiró. Así, el lector puede usarlo como guía, de criterios caprichosos como es el arte, para volver al cine. Con un título que evoca una cinta, Afanador nombra ese sentimiento que despierta entrar en una sala oscura con luz día y salir en las penumbras del anochecer.

Aunque los primero poemas fueron escritos en 2007, hay obras de todos los tiempos y directores de todos los estilos. En algunos casos, para escribir el poema Afanador volvió a las imágenes, en otros, simplemente el sabor dulce-amargo de la historia volvía solo en forma de poema. Así, la poesía que está presente en todas las artes y todos los géneros, en este caso en particular en las películas de siempre, se manifiestan clara y puramente en palabras de Afanador.

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