Epitafio a Ernesto Cardenal

El pasado 1° de marzo murió un poeta, un teólogo, un revolucionario y un contemplativo. Ernesto Cardenal tuvo muchas caras y todas ellas mostraron preocupación, valentía y un espíritu sosegado.

AFP
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Es el 4 de abril de 1954. Un grupo de nicaragüenses revolucionarios se preparan para secuestrar al presidente Anastasio Somoza García y a sus hijos Luis y Tachito. También tienen planeado ejecutarlos y, cómo no, si Somoza mató a traición a Augusto Sandino, héroe que luchó contra la ocupación estadounidense; cómo no ejecutarlos, si el presidente ahora no es más que un dictador títere que aumenta las arcas de su familia mientras se apodera de todo un país.

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