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Un inmenso lienzo pintado en un sólo color con una frase en el medio que dice: “esto es sólo para un museo” atraviesa el espacio de pared a pared. Una caja de cartón es soportada por una representación de una rama hecha en oro. Una luz recorre unos tubos de neón y dependiendo del color, va dibujando un pato o un conejo.
Un grupo de bastidores están arrumados en el piso. Lejos de la pared, de su habitual lugar en el mundo del arte, crean para algunos la ilusión de albergar una pintura en esa superficie que el espectador no ve. Sobre estos bastidores apilados se encuentra un proyector de diapositivas que va proyectando imágenes de animales en sus posiciones más vistosas.
De hecho, son las pinturas hechas por el artista que como por efecto de ósmosis se proyectan en la pared.
Sául Sánchez presenta su muestra ‘Pato o Conejo’ con la que logra generar preguntas de percepción, trampas visuales y debatir sobre el concepto de exhibición y exhibicionismo.
¿Museo o galería? Pato o conejo? ¿Cobra valor una caja de cartón por estar soportada por una rama de oro? ¿Qué hacen unas pinturas ocultas?
Esta exposición es el resultado de los procesos creativos de Sánchez que se han referido con constancia a las mismas inquietudes. La primera sobre la pintura misma, ¿ cómo se lee, como se entiende? cuando en la historia del arte, el centro siempre fue la obra pictórica y cuando en la actualidad se encuentra como un medio subvalorado. “El medio así no sea explícitamente pictórico y no exista un soporte convencional, es una revisión pictórica, una posición más conceptual. Es mirar la pintura desde otro ángulo”, explica.
La segunda preocupación que recorre su trabajo es sobre el comportamiento exhibicionista de los participantes en el campo del arte: el artista, el espectador, el periodista, el galerista, el coleccionista, el espacio de la galería.
“Hay estrategias de exhibición. Recurro a los animales para evidenciar esas prácticas de exhibicionismo tan parecidas a las humanas. Hacer un canto, elevarse en su altura, mostrar colores vistosos son maneras de mostrarse, de ser vistos. Y en el arte pasa lo mismo, cómo mostrarse y cómo presentar la obra frente al otro”. En efecto, el artista siempre reconoce una mirada diferente a la suya y le gusta provocar y dejar pequeños detonantes de posibles experiencias.
Más que construir un discurso o un pensamiento, a Sánchez le interesa la forma en la que trabaja y ver cómo el medio pictórico influye en sus diferentes proyectos.