
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
He decidido terminar esta serie de columnas sobre el suicidio de jugadores de fútbol porque he descubierto que la lista es extensísima y hay una especie de cansancio porque me he sentido arrastrado por el tema. Por esta razón, y como una invitación para los lectores que quieran ampliar el asunto, hoy hago una lista de los jugadores que han cambiado de piel y decidieron ir a patear el balón a otros pagos por su “propia voluntad”.
Le sugerimos: Conozca los ganadores del Premio Arte Joven 2023
Espero que no los haya cansado con tanta muerte junta, pero era oportuno hacer un homenaje a estos suicidas, y a todos los suicidas del mundo, por su extraordinaria sensibilidad y por tener las agallas de tomar la decisión que tomaron. Va la lista de los jugadores: Irmantas Stumbrys, lituano, de un disparo; Léster Morgan, Costa Rica, de un disparo; Sergio Schulmeister, Argentina, ahorcado; Oleg Litvinenko, Kazajistán, ahorcado; Mariano Gutiérrez, Argentina, ahorcado; Adam Ledwuo, Polonia, ahorcado; Cheung Sai Ho; Hong Kong, se lanzó de un tercer piso; Gary Speed, Gales, ahorcado; Héctor Larroque, Argentina, ahorcado; Lee Kyung-Hwan, Corea, se tiró por la ventana de un edificio; Zurab Popjadze, Georgia, ahorcado; Martin Barbarič; República Checa, de un disparo; Andreas Biermann; Alemania, inhalación de un tóxico; František Rajtoral, República Checa, ahorcado; František Rajtoral, República Checa, ahorcado; Julio Toresani, Argentina, ahorcado; Alexis Ferlini, Argentina; Leandro Torre, Argentina; Jeremy Wisten, Malawi, tenía 17 años; Kim Nam-Chun, Corea del sur; Santiago García; Argentina, disparo en la cabeza; Lee Collins; Inglaterra, ahorcado; Kristián Karika; Eslovaquia, se le tiró a un tren; Seid Visin, Etiopía; William Martínez, Uruguay; Duckson Puskas, Sri Lanka; Matías Vidal; Chile; Karim Gazzetta, Suiza, saltó de un octavo piso; Samuel Rebollo, Argentina; Roni Peiponen, Finlandia; Jian Cayo, Brasil; Federico Maraschi, Argentina.
Le recomendamos: Nicolás Restrepo, un visionario de la prensa regional
La lista, repito es dolorosa y no hay forma de analizar estructuras, comportamientos o perfiles. Jugar fútbol tiene este riesgo de quien se sabe suplente, a quien echan de un equipo, a quien le llegó la suerte de ganar más plata que el mejor investigador del mundo. La muerte, esta muerte en particular, llega de múltiples maneras para revelar que somos frágiles, rotos y quebradizos. Esta muerte no sabe de género, fronteras, ideologías, únicamente de tristezas, rupturas y deslealtades. Salir así, en soledad y en silencio, como he dicho, deja más preguntas que respuestas y, por ello, no hay juicios de valor. Nos quedan los recuerdos, las voladoras, las gambetas, los golazos y todos los malabares de estos jóvenes que decidieron ir a pintar en otro lugar, el elegido, no el que les tocó. La vida es un suicidio en diferido, dice algún suicida poeta. En el fútbol femenino las noticias son más alentadoras sobre este fenómeno. Será tema de otra columna.