Ígor Stravinsky y el vano intento por huir de sí (Como de cuento)

Tendría nueve o diez años. El mundo se reducía para él en música. Todo era música. Sus pasos, sus silencios, sus pensamientos, sus fantasías. Lo que veía, lo que escuchaba, lo que tocaba, podían ser parte de una sinfonía.

Ígor Stravinsky y un perfecto retrato de su vida, con una batuta, la música de fondo y el ceño fruncido. / Cortesía
Ígor Stravinsky y un perfecto retrato de su vida, con una batuta, la música de fondo y el ceño fruncido. / Cortesía
Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
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