In memóriam, Marcial Navarro Bazurto (Historias de Vida)

Presentamos una semblanza en primera persona del empresario Marcial Navarro, como un homenaje póstumo realizado para Historias de Vida por Isabel López Giraldo.

Imagen del empresario Marcial Navarro Bazurto, fallecido recientemente.  / Cortesía
Imagen del empresario Marcial Navarro Bazurto, fallecido recientemente. / Cortesía

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Soy hijo de unos artesanos sastres.  Mis padres hacían ropa para hombre sobre medida en una época en que no existían las grandes fábricas de hacer vestidos en Colombia  y en ese ambiente me crié.  Eran de clase media clase baja, pero mi madre siempre se preocupó porque estudiáramos. Así pues lo hice siempre en establecimientos del estado; cinco años de primaria, siete años de bachillerato en el Colegio Cárdenas de Palmira, Valle.

Durante 14 meses presté servicio militar como bachiller, en el ejército en el batallón MAC-Bogotá, después de un periodo de entrenamiento nos trasladaron al batallón Caldas como instructores de tropa pues en ese tiempo era presidente Rojas Pinilla y estaba creciendo el pie de fuerza, no solo por la situación de orden público del momento sino porque decían que él estaba tratando de llegar al grado de Mariscal de Campo y que para lograrlo requería tener un determinado pie de fuerza, por lo mismo reclutó en formo masiva.  Al salir como Teniente entré a la Universidad del Valle a estudiar Ingeniería Electromecánica.

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Siempre tuve muy claro qué era lo que quería estudiar y ser en la vida.  Siempre quise tener un taller, un negocio propio; tenía facilidad para las matemáticas y me gustaba la mecánica y la electricidad y veía la posibilidad de lograrlo. Curse 6 años de ingeniería eléctrica e ingeniería mecánica.  En el último año, la Universidad nos envió a trabajar a empresas de 6:00 am a 4:00 pm y estudiábamos de 5:00 a 10:00 pm.

Mi primer trabajo fue con el Sena en la construcción e instalación del Centro Industrial de Cali; era un centro de capacitación industrial muy grande. Aquí conocí a mi señora, quien era la secretaria del gerente general del Sena del Valle en el año 1962 hace 53 años.

Estando allí me ofrecieron un puesto en la fábrica de dulces Colombina que queda en la Paila, Valle.  El proyecto era de ensanche de la fábrica  y acepté pues las condiciones eran muy superiores a las que tenía en el Sena.  Iniciando mi nuevo trabajo, el precio del azúcar comenzó a bajar de forma significativa al punto que valía más un vaso de agua que una libra de azúcar, lo que hizo que suspendieran el proyecto porque se quedaron ilíquidos.  En ese momento me plantearon dos alternativas, retirarme o quedarme trabajando en el departamento de producción de dulces y decidí quedarme.  

Para ese momento ya estaba casado y teníamos un hijo, el mayor de los tres, los cuales nos han dado grandes satisfacciones.  El mayor odontólogo, radicado en Medellín muy reconocido a nivel local, nacional e internacional.  El segundo ingeniero mecánico y mi mano derecha en la empresa hace 25 años. El tercero, músico (guitarrista clásico) con doctorado de la Universidad de Barcelona España, con una tesis summa cum laude, en la actualidad se desempeña como director de la escuela musical de la Universidad Norte de Barranquilla; considero que su vena artística es heredada de mi padre que fue torero.  Fuimos cuatro hermanos y el menor murió muy joven en un accidente de tránsito, él fue bailarín, hizo parte del ballet folclórico y con él estuvo mucho tiempo en Europa.

Volviendo al tema empresarial, en Colombina comienza la historia de esta faceta de mi vida, pues estando ahí aprendí mucho de administración, de la relación con el personal, a dirigir procesos productivos y a tener cierta responsabilidad más allá de la ingeniería.  Algún día, como tenía que ver con el control del mantenimiento de la fábrica, recibí a un señor Judío Alemán de 85 años responsable de la reparación de equipos eléctricos, quien llego a Colombia huyendo de la persecución Nazi y por alguna circunstancia se ubicó en Pereira con la ayuda de la familia Valencia, de Valher y montó un taller de reparación de equipos eléctricos; él tenía un hijo que estudió ingeniería en Alemania, el mismo que lo puso a llorar, pues quería que se hiciera cargo del taller, pero éste al conocer el negocio lo calificó de “porquería de taller” y regreso a Alemania;  como el señor no tenía a quien más heredar me lo ofreció a mí, ahí vi la oportunidad de mi vida y ese fue el comienzo de todo este desarrollo que ha habido.

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Pienso que es el destino el que de alguna manera le pone a uno las cosas en el camino. Hice sociedad con un hermano, vendimos todo lo que teníamos para comprarle el taller que estaba muy acreditado y que atendía a todo el antiguo Caldas, esto nos significó trasladarnos de ciudad.  Aquí en Pereira nacieron mis otros dos hijos que ya mencione.

Por esa negociación llegamos a Pereira en el año 1966 y sucedió un hecho muy extraordinario que fue la separación de Caldas, Quindío y Risaralda y cuando eso ocurrió toda la industria de Manizales suspendió el envío de trabajos para Pereira.  Esa fue la primera dificultad que asumimos en la vida industrial muy poco tiempo después de haber comprado el taller, con 8 personas en nómina; de él vivíamos todos, por lo mismo tenía que resolver la situación, muchas cosas no nos dieron resultado.

Un buen día conversé con el señor Federico Drews, líder cívico de Pereira, quien me sugirió hacer transformadores por la gran demanda que tenía y porque un porcentaje muy alto eran importados; también me ofreció comprarme uno.  Este es el comienzo de la historia de Magnetron.  Compramos transformadores viejos, los desbaratamos, estudiamos como estaban construidos.

Una parte muy bonita de la historia fue cuando hicimos el primer transformador, lo armamos, lo conectamos a la electricidad y finalmente ¡explotó!  Eso ocurrió cualquier número de veces antes de lograr éxito; repetimos el proceso, instalamos el transformador y cuando salimos del sitio de instalación éste de nuevo, explotó.  Finalmente lo logramos y ese primer transformador lo conservé por muchos años.

Hay una cantidad de anécdotas alrededor de esa experiencia. Nuestra primera venta importante fue de 7 transformadores despachados a Neiva; llegaron a su destino pero no pudimos comunicarnos con el comprador hasta que luego de muchos intentos nos contestó el hijo del comprador, quien se mostró sorprendido cuando preguntamos por su padre y que si habían recibido los transformadores y si les funcionaron, el hecho fue que el señor se había muerto.  Por mucha gracia logramos que no metieran los transformadores a juicio de sucesión y nos los devolvieran.

Comenzamos a construir transformadores, nunca ha sido un problema venderlos como lo vaticinara el señor Drews pues sostuvo siempre que se trataba de un mercado con una demanda altísima pues su comercialización está directamente relacionada con el PIB de la nación, este último depende de la demanda de energía, íntimamente relacionada con la utilización de transformadores para distribuirla, así pues, si hay un crecimiento del 10% del PIB la industria crece en la misma medida.

La evolución de la electricidad en el planeta, la energía eléctrica y el magnetismo son partes constitutivas del universo; el hombre logró extraer la energía de la naturaleza para su propio beneficio.  Lo primero que se invento fue la batería a través de medios químicos, pilas, se dio cuenta que podía utilizar la energía para muchos fines y luego encontró el ferro magnetismo que es la unión de producir efectos magnéticos a través de la electricidad y nacen los motores eléctricos y es ahí cuando el mundo comienza a industrializarse, pues antes todo era manual, artesanal, ahí hubo un boom del desarrollo de la industria con esos equipos.

La dificultad ahora era la de producir grandes cantidades de energía y trasladarla a importantes distancias. Algún día, un científico del imperio Austrohúngaro, actualmente Croacia, descubrió la corriente alterna y con ésta solucionó el tema.  Un transformador como su nombre lo indica,  transforma las características de la energía; la potencia eléctrica tiene dos bases fundamentales, la fuerza y la velocidad; la primera es el voltaje y la segunda es la corriente.  A un transformador le llega energía eléctrica y transforma un voltaje de entrada en otro de salida.  Transmitir energía eléctrica a grandes distancias solo es posible gracias a la corriente alterna, a muy altos voltajes,   pero su utilización solo es posible a bajos voltajes lo cual origino el invento del transformador. 

Retomando la historia, comenzamos a crecer pero teníamos limitaciones de dinero, así pues que nos asociamos con la Corporación Financiera de Occidente y con algunos comités de la federación nacional de cafeteros.  La Corporación vio en nosotros una buena oportunidad para diversificar la economía de la región; los ministros y demás visitantes preguntaban por fábricas distintas a las de confecciones y los invitaban a mi taller.  Comenzó como TPL, transformadores Pereira Ltda.

La empresa fue creciendo y la corporación fue invirtiendo en ella, pero esta última era pequeña y llegó un momento en que el capital que tenía invertido superaba la reglamentación que la Súperbancaria,  para la fecha tenía reglamentada, por lo que se obligaba a vender su participación disminuyendo el riesgo, porque lo que se buscaba era que si TPL se quebraba la Corporación no sucumbiera.

Buscamos alternativas y de esta forma encontramos a Westing House de Estados Unidos que por circunstancias especiales estaba desarrollando un proyecto en Cartagena. Un ingeniero de esta firma, conoció la fábrica que quedaba en Dosquebradas y que ocupaba alrededor de 80 personas para el año de 1976.  Esta visita dio como resultado el inicio de una negociación de asociación entre WH y TPL.  Cerrar el negocio tomó dos años.  Me quede como gerente general de TPL.

Westing House quedó con una posición dominante, no había sido mi objetivo quedar como empleado de una empresa y mucho menos de la mía por lo que decidí retirarme; vendí mis acciones y volví a empezar, mis hijos eran pequeños, socialicé el tema con mi familia y todos me respaldaron.

Los efectos de la globalización de la economía en el planeta han generado la fusión de empresas para poder sobrevivir en un ambiente altamente competitivo, por esta circunstancia en Europa se fusionaron dos empresas productoras de equipos electromecánicos (Asea Sueca y Broun Boveri Suiza) y conformaron ABB, la cual poco después, le compro todo lo que tenía en el mundo WH, en fabricación de equipos para transmitir y distribuir energía eléctrica, hecho que trajo la presencia de ABB como socio a TPL en Pereira.

En 1982 conforme un taller para reparar transformadores.  En ese momento no era considerado ya “enemigo de los bancos” lo que era mucho decir, ya no constituía una “amenaza publica”.  Ya tenía experiencia, un buen nombre.  De ese momento a hoy, pasamos de ser absolutamente insignificantes a tener cerca del 65% del mercado nacional de transformadores, la diferencia la atienden Siemens, ABB, entre otras.  Ahora buscamos además exportar para aprovechar los TLC’s y evitar que las fabricas extranjeras nos acaben en nuestro propio territorio.  Actualmente exportamos el 60% de lo que producimos incluso a Estados Unidos pese al costo logístico en el que incurrimos las empresas colombianas por la falta de vías y por los costos del transporte.

La globalización ha traído mucha incertidumbre y preocupaciones grandes pues las ventas se concentran en pocas empresas y eso no es bueno, pero esto es algo del día a día en los negocios que hay que superar.  La carga impositiva representa el 60% de las utilidades.  Pese a esto pasamos de 280 a 27.000 m² de área de producción, de emplear 6 personas a 720 de las cuales son 50 ingenieros.

Debe haber conciencia, el crecimiento de las empresas se debe basar en la generación de utilidades con responsabilidad social, que esa riqueza sea lo que haga crecer al país, con oportunidades de empleo, con reinversión de utilidades.  Los problemas no se resuelven dando limosna sino generando riqueza con sentido social.

El éxito lo concentramos en tres puntos básicos, primero en la tenacidad, no darse nunca por vencido, en el convencimiento de que la solución de los problemas de la  vida son variados, lo importante es encontrar el adecuado en el momento preciso; segundo en la cultura empresarial, hace muchos años encontramos esa forma de adquirir esa disciplina a través de la norma ISO 9000, es una verdadera filosofía aplicada, no un requisito más, donde los procesos de calidad van más allá de producir, deben estar documentados para que sirvan de capacitación a otros; tercero, la moral y la ética es absolutamente importante, tiene que ver con la persona y con lo que irradia a su alrededor.  He perdido muchos negocios por no presentarme a ofrecer dádivas.

He sido de gremios como la Andi, Acopi, ACIEM, juntas directivas; 7 años en la junta de Aguas y Aguas; 3 años en el consejo directivo de la UTP; 2 periodos en el comité Intergremial.  Nunca me tentó la política ni tengo intensiones de eso, pero con un grupo interdisciplinario de las más altas calidades pensamos como arrebatarle a la clase política corrupta el poder a través de Luis Enrique Arango Jiménez.  Pensamos que hay que orientar los esfuerzos hacia la disminución de la pobreza y del desempleo y para ello debe crear riqueza con sentido social como lo mencionara. El engranaje de eso obliga a buscar fuentes de generación y no dejar acabar las que ya existen.  Lo primero se logra promoviendo ejes estratégicos que se requieren con el turismo, la industria, atender la actividad cafetera.  Se necesita capacidad gerencial para conseguir y administrar los recursos.   En las universidades hay transferencias de conocimiento por lo general pero no enseñan para que sirve, qué hacer con él, cómo aprovecharlo: tienen a su haber cualquier número de doctores pero que no aportan a la ciudad, no contribuyen al desarrollo; yo los invito a la reflexión para lograr un aporte eficiente y eficaz al crecimiento económico de la región.  

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