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Jugadores de luz y de grandes emociones

Este domingo a las 6:00 p.m. en el Simón Bolívar, un cierre para no olvidar.

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En Jugadores de luz es posible ver cómo la música enciende la llama de manera literal; es decir, cómo al tocar un instrumento musical se hace también música con el fuego que se conecta directamente con el manejo de éste. Es posible ver también un hombre envuelto en fuego y ver la Tierra a distancia de millones de kilómetros.

Todo esto es posible gracias al trabajo del Grupo F, un conglomerado de artistas que trabajan con instalaciones pirotécnicas desde lo más básico, hasta verdaderas obras de teatro e instalaciones artísticas. Este grupo, que tiene la escuela más grande de manejo de pólvora en el mundo para grupos y artistas, es el responsable del cierre del XII Festival Iberoamericano de Teatro.

Sus miembros saben que en el manejo seguro de la pólvora hay un universo de probabilidades artísticas que son las que les permiten llevar a los espectadores a soñar con lo que hacen. Tienen muy claro que cada espectáculo que se hace con pólvora no es posible de ensayar, es único e irrepetible, y por esta razón prepararse para Jugadores de luz implicó meses de trabajo desde la primera venida del productor Reinhard Bichsel el pasado mes de septiembre, para conocer todas las características técnicas del Parque Simón Bolívar, donde se llevará a cabo el espectáculo. “No hay que ser pirómano, sino tener claro que el fuego es maravilloso y peligroso al mismo tiempo”, explicó el productor, quien también hizo el trabajo de producción de Porqué porqué, dirigida por Peter Brook.

Con música de Eric Travers y Eric Noel, Jugadores de luz, un espectáculo creado en 2004 con un trasfondo ambientalista, muestra al mundo desde la perspectiva del universo y al tiempo las ciudades como puntos de encuentro entre lo pequeño del ser humano y lo inmenso. Es dirigido por Christophe Bertonneau, quien se ha convertido con los años en una autoridad mundial de la pirotecnia como espectáculo.

No en vano fue su Grupo F el responsable de iluminar hasta estallar la Torre Eiffel la noche del cambio de siglo; de encender las principales capitales del mundo, como Estambul capital mundial de la cultura en enero de este año; Turín durante los Juegos Olímpicos de invierno de 2006; Atenas durante los Olímpicos de 2004 y Barcelona durante la apertura del año Gaudí, entre otras decenas de eventos que nombrar haría aburrida la lista. Y por segunda vez, el responsable de cerrar el festival de teatro más grande del continente.

Este espectáculo, diseñado para dejar sin aliento a los asistentes, tiene sin embargo mucho más que fuego y luz, y esta es una de las cosas que dejó en claro su productor, el suizo Reinhard Bichsel tras su viaje inicial a Colombia. “El fuego es un elemento de trabajo y tras hacer segura su manipulación, los actores, acróbatas y artistas tienen que poner lo mejor de ellos para que el público pueda soñar”. Así que no se trata sólo de juegos pirotécnicos. Jugadores de luz es mucho más, y es un cierre de no perderse.

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