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La colonización en América no fue solamente un proceso de la modernidad. Sus secuelas salpicaron nuestra cultura y hasta la forma en que decidimos narrarnos como continente y como civilización.
La liberación de los esclavos no tiene que ver únicamente con el abolicionismo, sino con otros métodos que tienen sus orígenes en el derecho romano y que fueron adaptándose a las lógicas del mercado que se estipularon en países como Estados Unidos, Haití y Brasil.
El cimarronaje, método que servía para eludir un castigo, lograr el cambio de amo o conseguir la libertad, fue fundamental en las luchas individuales y colectivas de la población esclava en las Américas, pues a través de este canal obtenían de manera legal algunos beneficios que les permitían solventar sus dificultades y sus condiciones infrahumanas. Asimismo, la manumisión, técnica proveniente de la antigua Roma y una de las herramientas más efectivas en el alcance de la libertad, lograba la concesión voluntaria de la libertad por el amo a su esclavo, aunque hay que tener en cuenta que muchas veces ese pacto se realizaba a través de una especie de canje o trato en el que el esclavo se comprometía a entregar su patrimonio u ofrecer algunos beneficios que le sirvieran al amo y fueran suficientes para considerarlos como una compra de la libertad.
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Aline Helg, profesora de la Universidad de Ginebra desde el 2003 y exdocente de la Universidad de los Andes de Bogotá, se ha dedicado desde hace más de 30 años al estudio y la investigación de la época colonial en las Américas y el Caribe. La diáspora africana, el racismo, los procesos de independencia, la abolición de la esclavitud y los métodos de emancipación de las comunidades afroamericanas e indígenas son algunos de los temas que la autora ha tratado en libros como Libertad e igualdad en el Caribe colombiano (1770-1835); Lo que nos corresponde: La lucha de los negros y mulatos por la igualdad en Cuba (1886-1912) y Nuestra legítima participación: La lucha afrocubana por la igualdad (1886-1912), que, junto a ¡Nunca más esclavos! Una historia comparada de los esclavos que se liberaron de las Américas, que sustentan varios años de investigación sobre un relato invisibilizado de nuestra historia como continente y que podría presentar una nueva perspectiva de la configuración y el ordenamiento de la sociedad americana y de las comunidades afrodescendientes.
En el libro se mencionan casos de conspiración en contra de los movimientos de emancipación que causaron miedo en la sociedad de aquel entonces. Eso lo seguimos viendo hoy, con la desfiguración de la realidad a través de los medios. ¿Cómo se puede explicar que sigamos legitimando ese método de apelación a las emociones para tergiversar la realidad?
Con la tortura uno sacaba lo que quería de los torturados. Querían obtener los nombres de los conspiradores para detenerlos y ejecutarlos. No se necesitaba una prueba material. Uno de los grandes progresos del derecho a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX es la prueba material. Me temo que eso está desapareciendo de nuevo. Me genera temor ese escenario.
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Pareciera que la religión se turnaba entre el poder y entre las comunidades sometidas a la esclavitud, de manera que no es muy claro si este elemento ayudó a la emancipación o si, por el contrario, pudo llegar a ser cómplice de la opresión en América…
No se puede establecer ninguna regla. Por ejemplo, en la Revolución haitiana, los esclavizados eran, en su mayoría, africanos. No había ningún esfuerzo para evangelizar. Pero a finales del siglo XVIII empieza el movimiento de curas afros en Haití. Y algunos de esos curas se metieron con los esclavos de la Revolución. Pero donde es mucho más fuerte es en el mundo anglosajón, porque durante mucho tiempo no hubo evangelización. Sin embargo, a partir de 1770 empezó un movimiento evangelizante que se tomó en serio el asunto de conocer la Biblia y hacer su propio discurso. Hubo esclavizados que se pusieron a leer la Biblia y se inspiraron netamente en los judíos en Egipto para promover la idea de que la esclavitud va en contra de la voluntad de Dios. Eso les dio fuerza para enfrentarse a sus amos. Recuerde el discurso de Martin Luther King en 1964. Él hizo alusión a subir la montaña como una metáfora religiosa. Y en Jamaica, Barbados y una parte de la Guyana Británica hay una fuerte presencia de este movimiento en 1820, cuando los abolicionistas quieren interceder en la esclavitud y mandan a los evangelizadores —en su mayoría obreros— a esas colonias, para lograr una causa común y denunciar la esclavitud como una barbaridad que no es tolerable en el Reino de Dios.
¿Por qué en algunas naciones seguía la esclavitud aún después de haber logrado la independencia? ¿En Colombia no existe una contradicción con el sistema republicano?
Era una República para los que mandan. La República con leyes de igualdad para todos es una ilusión. Ya entre los libres no somos todos iguales. No se dan las herramientas para que esto suceda. Y esa fue la lucha que se dio en Estados Unidos entre el derecho a la propiedad privada y la igualdad de los individuos. Todos los esclavizados seguían siendo propiedad de otros seres humanos.