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Mariam Battistelli se ha parado varias veces en un escenario, pero esta será la primera vez que lo hará en Colombia. Con un repertorio en el que destacarán Puccini, Verdi y Mozart, entre otros, la soprano oriunda de Etiopía, pero criada en Italia, reunirá varias de las óperas más conocidas en un mismo concierto.
En conversación para El Espectador, en el marco del Cartagena Festival de Música, habló sobre sus inicios en la ópera, la carrera que abandonó por dedicarse a la música, su herencia y sus rutinas.
Hablemos sobre el repertorio que interpretará. ¿Cuáles son las arias que más la emocionan?
El aria que más siento con mi corazón es la de Musseta, en “La Bohème”, porque es la ópera que me ha abierto más puertas en todos los teatros de todo el mundo. Ese es el rol que más me caracteriza y siento una conexión muy fuerte con ella porque la acabo de cantar en Italia, pero para mí es importante traerla a Cartagena porque es parte de mí y es mi presentación al público colombiano.
¿Qué características comparte con Musseta?
Creo que soy una mujer fuerte, pero que siente con el corazón, que ama mucho y que haría todo por las personas que le importan. Esa es la característica más grande de Musseta, no es solo cómo se ve en el segundo acto, que es muy fresca y muy frívola, tiene un corazón muy grande. Cuando interpreto ese rol, intento que el público vea a la verdadera Musseta, más allá de lo que se presenta en el segundo acto.
¿Cómo fue la primera vez que la interpretó?
Fue una emoción enorme. Fue en Viena, tuve pocos ensayos y tuve que estudiarla muy bien con mi pianista, con mi profesora, etc. Pero claro, era una mise en scène de Mitzefirelli, que es la misma que están haciendo también en Milán en La Scala y en el Metropolitan, son los últimos tres teatros que tienen esta Bohème y fue una emoción enorme porque muchas de las grandes cantantes ya habían interpretado a Musseta y con ella hice mi debut en Viena.
¿Cómo fueron sus primeras experiencias y acercamientos a la ópera?
Mi abuela era una gran apasionada de la ópera, porque su padre fue un cantante que no pudo perseguir su sueño, ya que era un periodo difícil porque nació durante las guerras. A ella se le quedó la pasión. Mientras hacíamos pasta para las Navidades me decía: “escucha eso, escucha esa aria, esa de tal ópera”. Ella tuvo la iniciativa de llevarme mucha gana de a ver una ópera. La primera que vi con ella fue Don Giovanni, fui con mi abuela y mi mamá. Creo que es muy importante que esa pasión venga de mi familia porque es un legado más fuerte que tengo a través de ellos.
¿Cómo recuerda la primera vez que empezó a utilizar su voz para cantar lírica?
Mi mamá me contó que antes de empezar a hablar ya cantaba, repetía las canciones de los dibujos animados, entonces ella sabía que iba a hacer algo con mi voz. Siempre me gustó cantar y quise serlo desde niña. La música ha sido mi forma preferida de expresarme. Intentar la carrera de ópera fue algo particular porque para cantarla hay que ajustar la voz, no es como cantar pop. Fue raro, pero me encantó.
Si no hubiera sido cantante, ¿qué carrera le habría gustado seguir?
Creo que deportista, porque también me encantan los deportes. Hice atletismos, durante muchos años jugué futbol americano y rugby. Esa siempre ha sido mi segunda pasión.
¿Cómo se compaginan esas dos facetas?
Es un poco complicado porque dejé de jugar al fútbol americano porque quería cantar. Son dos disciplinas muy físicas y cuando empecé a tener miedo de hacerme daño, dejé de hacer deportes tan físicos. Habría podido continuar con el atletismo, pero mi concentración estaba en el canto. Además, para mí, el tema del deporte implica todo el compromiso de ir a los entrenamientos, siempre doy el cien por cien y no me gusta ser de las personas que en un equipo no van a los entrenamientos, pero luego juegan.
El canto también es algo muy físico. ¿Cómo es su rutina de preparación para un concierto o una ópera?
Intento, para el día de un estreno o de un concierto, despertarme bastante temprano, chequear si la voz está, hacer el desayuno y luego irme un rato al gimnasio para despejar el cuerpo. Luego intento no hablar mucho y descansar lo más posible, también hacer un poco de stretching o algo físico, siempre intento tener un calentamiento previo porque cantar es como un deporte, necesitas moverte y estar lista para cantar.
Usted nació en Etiopía, pero creció en Italia. ¿Qué ha significado su herencia africana y poderla proyectar al mundo?
Significa mucho porque, aunque soy italiana, mis orígenes son etíopes. Volvía a mi país natal y logré hablar con muchas personas. Tengo algo dentro de mí que es de Etiopía, aunque mi educación y el resto fue italiano. Es como juntar dos diferentes culturas en mí misma y proponerlas al público y al mundo. Además, creo mucho en el poder de la representación. Cuando era pequeña, escuchaba a las grandes cantantes americanas como Shirley Verrett, Leontyne Price, Jessye Norman, Reri Grist. Es muy importante también para las jóvenes ver que podemos hacerlo, que podemos cantar, que podemos triunfar.
¿Qué fue lo que más le gustó o la sorprendió de la cultura etíope durante su viaje?
Me gustó que, aunque por fuera, la forma en que me muevo y hablo sea muy europea, ellos reconocieron algo que es etíope. Ahora me estoy informando mucho sobre la cultura, aunque, desafortunadamente, no hablo el idioma. Me encantaría organizar unos conciertos allá para juntar dos culturas bastante diferentes, pero muy similares.
¿Qué cree que es algo que todavía le queda por aprender en el camino de cantante?
Siempre seguimos estudiando porque la voz cambia y los roles son muy diferentes. Entonces siempre hay algo que aprender. Creo que he crecido mucho en estos años. He aprendido a aceptar los no. He aprendido a entender que soy un ser humano, que siempre intento dar el 100% el día del concierto o de la función, pero también hay días que el 100% de un día puede ser un poco menos de otro, pero lo importante es siempre darlo todo.
¿Cuál sería su papel soñado?
Yo sueño cantar a Aída. Me parece que nunca ha habido una Aida verdaderamente de orígenes de Etiopía, ese sería mi sueño. Sería finalmente juntar ambas cosas: la ópera italiana con mis orígenes. Sería muy importante conseguir eso, lo haré antes de que acabe mi carrera.
¿Qué cree que significa la música y qué debería significar para la sociedad?
La música no necesita traducción. Con la música se entiende todo y es una manera para conectar las diferentes culturas porque cuando se escucha música la gente se relaja y creo que puede ayudar a acercar diferentes culturas.
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