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La nueva era del Festival

Este viernes es el lanzamiento de la versión 49 del evento cultural más antiguo del continente. El cine se tomará por una semana a Cartagena de Indias.

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A pesar de que el Festival de Cine de Cartagena se viste de luto por  la ausencia de su creador, Víctor Nieto, nuevos vientos han llegado al evento. Ricardo Vélez Pareja, abogado, cinéfilo, escritor, amante de la bohemia y miembro de la junta directiva del Festival por más de 20 años, fue nombrado como director encargado hace muy poco. Además, la nueva gerenta, Lina Paola Rodríguez, quien va por su segundo año al frente del certamen, lo ha impregnado de vitalidad y de entusiasmo contagioso según dicen los que han trabajado con ella.

Es la primera vez que la programación tiene otra dimensión porque está a cargo de un equipo de personas que ha tomado el trabajo con mucha rigurosidad, que viaja constantemente para hacer presencia en cada gran festival del mundo y que ha tenido un trato más directo y personal con los productores, directores y distribuidores de la industria.

Monika Wagenberg y Orlando Mora han trabajado juiciosamente de la mano y soñando con incorporar interesantes títulos para que la muestra de este festival sorprenda con calidad, porque la intención es que Cartagena alcance a mostrar lo mejor de lo realizado en el área iberoamericana en el año.

Monika tiene  larga experiencia en la programación de festivales y actualmente se desempeña como la programadora iberoamericana del Festival Internacional de Miami. Su itinerario por las grandes pantallas del mundo empieza con la primavera sureña de Buenos Aires, con el festival BAFICI. Continua su periplo con Cannes, Toronto, San Sebastián, Río de Janeiro y algunos años incluye uno más, ya sea en México o en otro país latinoamericano.

Orlando, por su lado, lleva muchos años programando cine en diferentes espacios. “He estado presente desde los lejanos días del Cine-Club de Medellín hasta los tiempos recientes en el Festival de Santa Fe de Antioquia, que dirige Víctor Gaviria. Pero más que esa experiencia directa de programador, creo que mi escuela principal ha sido el conocimiento de la manera como se programan los distintos festivales a los que regularmente asisto”, asegura.

Según Monika, los criterios que utiliza para los diferentes festivales que programa son los mismos. “Me interesan películas que ya sea por la historia que cuentan o por la manera en que la cuentan, rompen esquemas. Admiro y apoyo películas que exploran y desafían los límites de los componentes cinematográficos y, sobre todo, aquellas que asumen una audiencia pensante e inteligente”.

El Festival de Cartagena tiene un gran potencial para convertirse en el más importante de la región por varias razones. Para empezar, es el festival más antiguo del continente y el próximo año será un cincuentón con todo lo que el peso de cinco décadas implica. Aunque la edad es un factor que juega a su favor, también puede ser su reverso y ser precisamente la característica que haga que se espere y se exija mucho más de él.

El enfoque del festival es el cine iberoamericano y éste está pasando por una época de auge y revitalización. “En los últimos años las películas de Latinoamérica no sólo abundan en los festivales de mayor prestigio internacional, sino que además están ganando muchos de los premios”, asegura Monika. En efecto, no es sino fijarse en el Festival de Berlín que acaba de pasar y ver que el Oso de Oro fue para la cinta peruana La teta asustada, que el gran premio del jurado fue para la cinta argentina Gigante, de Adrián Biniez y que el Premio DAAD de cortometraje fue para la joven cineasta cubana Susana Barriga con The Illusion.

Esto es una clara muestra de que el interés dentro del mundo de la cinematografía por el cine de nuestros países se capitaliza en los festivales, ya que éstos son los puntos de encuentro entre cineastas e industria. Por otra parte, cabe resaltar el punto de inflexión de Colombia como industria cinematográfica a raíz de la ley de cine que se implementó en 2003. Esto ha hecho que ejecutivos y programadores de festivales alrededor del mundo tengan al país en la mira y estén al tanto de la producción nacional. Si bien Argentina fue de los primeros en recoger los frutos de una ley de cine que lleva más de 10 años, en otros países como Brasil, México y Chile han tomado el ejemplo tanto argentino como colombiano para potencializar sus industrias y atraer a más inversores para el séptimo arte.

Desde la perspectiva de Monika, el mercado latino para el cine  de los países del área  es uno que todavía necesita fomentarse y crecer porque es muy poco el cine de otros países latinoamericanos que se ve en Colombia y lo mismo pasa en los otros países de la región. “Ahora que no sólo la producción se está incrementando y la calidad mejorando, sino que también finalmente comienzan a darse las coproducciones entre países de la región, las necesidades y oportunidades para desarrollar este mercado interregional son cada vez más grandes”, confirma.

Por último, el nombre de la ciudad de Cartagena y su Corralito de piedra es ya reconocido internacionalmente por su belleza, su clima, por la gente y por su condición de patrimonio de la humanidad. Estas características son un terreno abonado y ganado para atraer a cineastas, productores, ejecutivos, grandes personalidades y convertir este festival en el punto clave de encuentro.

Según Mora, el gran reto del Festival de Cartagena es resistir la presión que en los últimos años ha supuesto la aparición o el fortalecimiento de otros certámenes que trabajan también el área iberoamericana. En años pasados, Cartagena estaba prácticamente sola junto con La Habana. Sin embargo, en los últimos años volvió Mar del Plata, apareció el Festival de Lima y se fortaleció Miami. “Eso obliga a buscar diferencias que le permitan tener un perfil un poco particular”, afirma el programador.

Esperemos que este Festival en proceso de transición se consolide como uno de los grandes eventos del cine no sólo en Latinoamérica, sino en el mundo. Está claro que la calidad de la programación y las buenas intenciones acompañadas de un trabajo determinado no son los únicos aspectos que garantizan el éxito. También hay que darle un énfasis especial a la atención de los invitados, al manejo de medios, a la calidad de las proyecciones y los eventos que se generan alrededor del Festival.

 Está claro que para el cine colombiano esta es la plataforma obvia y la ventana ideal para que tenga su primer contacto con el resto del mundo y que es una oportunidad que no se puede desperdiciar.

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A partir de hoy los participantes serán esos privilegiados en poder ver un cine que escapa a los grandes tentáculos de Hollywood. ¡Que empiece la fiesta del cine para celebrar la vida en imágenes!

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