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El ballet clásico y las manifestaciones contemporáneas de la danza se unen en la compañía de Víctor Ullate a partir del sentimiento español. El origen del bailarín, coreógrafo y hoy director es el que determina cada propuesta sobre las tablas y el termómetro con el que mide el impacto que puede tener el montaje en plena etapa de exhibición.
Sin importar si hay sólo un bailarín en escena o si se trata de una propuesta para ser representada en conjunto, las ideas del Víctor Ullate Ballet se caracterizan por ser viscerales. El despliegue físico es importante, así como la técnica para comunicar a través de los movimientos corporales, pero todo resulta vacío si no se siente nada por dentro, si la sangre no se revela y si no se multiplican las pulsaciones.
Por eso desde su fundación, en 1988, este cuerpo de bailarines muestra su personalidad sobre el escenario sin contemplaciones. Cada integrante del Víctor Ullate Ballet tiene la misión de lucirse, de robarse los aplausos dejando el pudor guardado en el camerino, y su obligación es transmitirle al público una historia de comienzo a fin, aunque en el desenlace de ese relato cualquier cosa pueda pasar.
“Un bailarín de mi compañía debe tener una preparación física fantástica, eso es lo primero; luego, mostrar una personalidad muy fuerte, y también las ganas de querer trabajar con alguien que busca motivar. Los bailarines que tengo han estado formados por mí en la escuela, y después han adquirido su profesionalismo trabajando con Eduardo Lao”, dice Víctor Ullate, uno de los discípulos más aventajados de Maurice Béjart (Bélgica), pionero de la danza contemporánea y quien le dio las bases suficientes para convertirlo en uno de los bailarines más completos del siglo XX.
El núcleo de su compañía de baile fue un proyecto pedagógico llamado Centro de Danza Víctor Ullate. Durante un lustro se dedicó a fortalecer los procesos docentes y enseñó todo lo que recibió de su maestro. La pasión por el oficio, el respeto por el escenario y la contundencia para comunicar fueron las bases que empleó para conquistar a sus alumnos y mostrarles que era posible vivir del arte.
“El haber estado con Béjart durante 14 años, el haber aprendido, el haber estado en su compañía, el haber participado en sus ballets fue para mí una lección de vida muy importante. Fue un aprendizaje maravilloso que después, con los años, lógicamente me dio herramientas para formar a los artistas que hoy me acompañan en mis montajes”.
Para su presentación en Colombia, el Víctor Ullate Ballet seleccionó cuatro de sus montajes más significativos, con los que el público se puede hacer una idea de su esencia española. El primer movimiento de esta sinfonía corporal será Jaleos, que se estrenó en el City Center de Nueva York, el 2 de octubre de 1996.
“Seguimos con Y, una coreografía del director artístico Eduardo Lao que se creó en el 2012 y está basada en la música de Gustav Mahler. Este montaje tiene la fuerza de ser protagonizada por dos hombres que representan a la humanidad y al destino”.
El repertorio continúa con Après toi, fragmento creado en homenaje a Béjart en 2009, cuyo desarrollo está determinado por las creaciones de Ludwig van Beethoven, uno de los compositores favoritos del maestro nacido en Bélgica.
“Y quisimos finalizar con Bolero, una propuesta creada en el 2013, en la Ópera de Vichy, que fue donde la estrenó la compañía de Maurice Béjart con un éxito rotundo. La verdad que fue un riesgo porque todo el mundo conoce el Bolero de Ravel a cargo de Maurice Béjart, pero este Bolero mío tiene su encanto por ser muy distinto”, concluye Víctor Ullate, quien prefiere disfrutar del presente sin pensar en el futuro. Él va paso a paso.
Hoy, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, calle 170 Nº 67-51 (Bogotá). Información y boletería: www.primerafila.com.co.