Las tribulaciones del Hombre Bala (Cuentos de sábado en la tarde)
“Muévete, desplázate con ligereza por entre las rutinas diarias, como la cometa entre las algodonosas nubes”, le recomendó su padre, algún día lejano. “Serás la bola jabonosa que ningún problema o contratiempo logra controlar. Vuela, déjate llevar”, le aconsejó.
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Solo que ya ajustaba demasiados días resbalándose por entre nubes y pensamientos y tribulaciones, pero nada que lograba aterrizar.
¿Habrán desayunado mis hijos? ¿Estarán yendo regularmente a la escuela? ¿La Enfermedad habrá consumido al fin a mi anciana madre? ¿Masha habrá podido pagar puntualmente las cuotas de nuestro tráiler? ¿En dónde estará ahora instalada la carpa de nuestro circo? ¿Habré sido ya reemplazado por otro Hombre Bala, más joven e intrépido? ¿Se habrán enterado, al fin, de que todo fue un complot de Antón, el Traga Sables,…
¿Habrán desayunado mis hijos? ¿Estarán yendo regularmente a la escuela? ¿La Enfermedad habrá consumido al fin a mi anciana madre? ¿Masha habrá podido pagar puntualmente las cuotas de nuestro tráiler? ¿En dónde estará ahora instalada la carpa de nuestro circo? ¿Habré sido ya reemplazado por otro Hombre Bala, más joven e intrépido? ¿Se habrán enterado, al fin, de que todo fue un complot de Antón, el Traga Sables, metiéndole pólvora a mi cañón para, de esta forma, hacerme matar contra una roca o la fachada de un edificio, o volar, para siempre, como una bala perdida? ¿Cómo un Hombre Bala perdido como lo soy ahora?