La vida eterna de un arte efímero

Las generaciones que consideraron, hasta hace 10 años, que el teatro era un arte que solo podía experimentarse mientras se estaba enfrente de los actores, ahora deben revisar dicha afirmación.

Una escena de “Ricardo II”. / Marc Brenner
Una escena de “Ricardo II”. / Marc Brenner

Una cámara que registra y un proyector que reproduce las imágenes es la gran diferencia entre el teatro y los medios audiovisuales. Ni el cine ni la televisión habían alcanzado un acercamiento aceptable a la experiencia irrepetible de las artes de la representación en vivo. Hasta que el registro digital ha permitido que la ópera, la danza, los museos y, por supuesto, el teatro, formen parte de la experiencia inmediata de los espectadores, así no se encuentren de cuerpo presente en los escenarios originales.

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