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“Me lo guardo todo porque soy catalán”, ironiza el cantautor Joan Manuel Serrat para explicar cómo era posible tal acumulación de objetos, musicales, personales y de todo tipo, que han dado cuerpo a la exposición Serrat, 50 años de canciones, que se inauguró este martes en el Arts Santa Mònica de Barcelona.
Broma o no, el artista aclaró que su manía de guardar sus cosas corrió pareja a la pulsión contraria de su madre: “Ella lo tiraba todo y yo lo guardaba todo”.
Son esas cosas que guardó solo parte de ellas porque la exposición reúne 806 objetos de un fondo mucho mayor a las que ayudan a componer la trayectoria profesional y personal de uno de los artistas catalanes más reconocidos en el mundo. Una muestra que, además, es un singular recorrido por la memoria histórica más reciente, asegura Blanca Cia para El País de España.
Más de 300 discos, los conocidos en España y los editados en otros países, desde Irán a Rusia, 250 fotos y 40 carteles conforman buena parte de una exposición que, sin embargo, tiene su mayor encanto en objetos tan singulares como la primera guitarra con la que debutó en el programa de Salvador Escamilla en Radio Barcelona en 1965.
Algunas de las joyas más queridas
La primera guitarra que tuvo, regalo de su padre y del inseparable taburete de Bocaccio, Joan Manuel Serrat siente especial afecto por los siguientes objetos:
Partitura original de Cançó de matinada. Creada en 1966, fue la primera canción en catalán que llegó al número 1 en las listas estatales.Máquina de escribir Underwood negra. Ha viajado con ella por medio mundo. La mala letra de Serrat que ni él mismo entiende hace que se pase los textos a máquina.Libros dedicados de Pablo Neruda. “Estuve todo un día con él: de lo mejor que me ha pasado con la poesía”.“Creemos que la muestra sirve para tener una amplia idea de la rica personalidad de Serrat”, añadió por su parte el crítico musical Miquel Jurado, uno de los comisarios de la exposición junto a Lluís Marrasé y Fermí Puig.