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Mario Vargas Llosa se aficionó a subirse a los escenarios, y desde mañana volverá a hacerlo junto a la actriz Aitana Sánchez-Gijón para interpretar la adaptación que hizo de Las mil noches y una noche, todo un clásico de la literatura universal. La obra, de cuya escenografía se encargó el pintor Eduardo Arroyo, inaugurará los Veranos de la Villa de Madrid, y luego estará en temporada en Sevilla y en Santa Cruz de Tenerife.
“Espero que como actor me vaya mejor que como político, porque, si no, sería una catástrofe”, deseaba hoy para sí mismo el escritor peruano, quien es feliz con su nueva experiencia teatral, la tercera después de La verdad de las mentiras, en 2005, y de Odiseo y Penélope, hace dos años.
La versión ‘muy libre’ que Vargas Llosa realizó de la obra, en la que se encarna la función humanizadora y civilizadora que tiene la ficción, fue presentada hace unos días en la Casa Árabe, en la capital española.
Si para Sánchez-Gijón trabajar junto a Vargas Llosa, uno de sus escritores predilectos, ha sido un honor, para el novelista la experiencia de subir a un escenario ha sido maravillosa. “Pocos autores tienen el privilegio de, además de inventar ficción, poder vivirla en un escenario”, aseguraba.
“El resultado es una adaptación minimalista de un gran clásico de la literatura, cuyo sentido primordial es un homenaje al cuento, esa tradición tan antigua como el lenguaje. Hombres y mujeres han sentido desde siempre la necesidad de contarse historias, de vivir vidas alternativas mediante la palabra y la fantasía”, decía el escritor, que hará del rey Sahrigar, mientras que Sánchez-Gijón interpretará a Sherezade.
Al autor de La casa verde o Conversación en la catedral le ha sido muy fácil adaptar esta obra que, en contra de lo que se suele creer, no es un libro árabe traducido a las lenguas occidentales.
Se trata de una “multitud de historias, orales y escritas, de origen persa, indio y árabe, procedentes principalmente del siglo XIII”.
Además de metamorfosearse en sus personajes, la pareja de actores tendrá que interpretar también los múltiples roles de las historias que ella le cuenta al rey para librarse del verdugo.
“Ha sido una experiencia muy fascinante trabajar en esta adaptación; sigo aprendiendo cosas sobre el teatro cada día”, afirmaba el escritor peruano.
Aitana Sánchez-Gijón alabó el profesionalismo de Vargas Llosa como actor y dijo que lo hace “con humildad y entrega, porque se arremanga y suda la camiseta”.
Vargas Llosa no sabe muy bien porqué nunca se ha atrevido a representar sus propias obras teatrales, pero cree que es por timidez.
“Hubiera sido una locura interpretar un personaje creado para el teatro”, comenta este escritor, quien se opone a calificar algunas de sus facetas: novelista, dramaturgo, periodista, político o actor.
De momento, espera ilusionado su estreno, aunque está muy nervioso. En los ensayos, que realizan en un salón sin ventanas del teatro Español, se muere de miedo, se olvida del texto a veces, pero sale adelante diciendo: “Estoy gozando increíblemente, porque es una gran felicidad toda esa experiencia. No me cambiaría por otra persona”.