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Las suaves ondulaciones de la madera

La artista samaria Teresa Sánchez presenta la muestra ‘Acoplamientos’, 20 obras escultóricas hechas con la calidez de la madera.

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El mar en movimiento, el sinuoso deslizar de una ola y la fluidez del agua se colaron en la obra de la artista samaria Teresa Sánchez. Su obra líquida no va en forma de acuarela ni de óleos ni de fotografía, sino en relieves de madera, dura y resistente, prendidos de la pared. Acoplamientos, la muestra actual de la Galería Casas Riegner, está constituida por un grupo de 20 piezas que han sido elaboradas con diferentes tipos de madera, como el nogal, el marfil, el cedro, entre otros.

Este material de esencia cálida y natural fue desde el principio el soporte de sus ideas. El comienzo de su trabajo se basaba en composiciones geométricas en las que combinaba y sobreponía a la vez cuadrados, círculos y rectángulos. A éstos los cubría con azul, rojos, amarillos y toda la gama de colores vivos al alcance. Sin embargo, un buen día llegó la saturación de la pintura y surgió la necesidad de desnudar el material, de revelar la madera en su estado puro, mostrando sus venas, fibras y capas. Las formas se volvieron menos geométricas y más orgánicas, como si quisiera ser más consecuente con el significado y referente natural de la madera.

Es precisamente en ese giro donde decide, por consejo de su ebanista, trabajar directamente el material. Abandonó la labor de productora y directora para que su mano dejara de señalar y pasara a tocar y a sentir la madurez de lo que un día fue un árbol. “Dibujo sobre la pieza, le pongo unas aristas y me la cortan, después puedo volverla a cortar, la lijo hasta que me dé la curva que quiero, la inmunizo con un líquido para evitar el gorgojo y le pongo cera de abeja”. Este es el oficio que tanto aprecia y que le fue dando significado a su obra.

La actual exhibición nació de la investigación que desarrolló en 2007 cuando creó El río, una escultura de piso con 7 metros de largo consistente en 50 elementos que tomaba parte en una exposición colectiva llamada Hábitat, a la que fue invitada con un grupo de artistas, en el Museo Bolivariano de Santa Marta. El eje temático era el entorno de esta ciudad y Teresa decidió inspirarse en el río Manzanares que bordea el museo. De esta manera, quiso hacer entrar el río a la sala  de exposición, aunque fuera de modo simbólico. Así surgió esta imponente pieza que hoy es parte de la colección del Banco de la República y cuya desembocadura son estas 20 piezas. Las hay pequeñas donde abundan los detalles, hay ondulaciones medianas y las hay grandes macizas, imponentes, sensuales, dando la sensación de que la madera fuera acolchonada y maleable como la plastilina. “Muchas de las obras están constituidas por varios elementos ondulantes. Éstos se acoplan, en perfecto ajuste, en algunas partes, mientras que en otras se separan tomado cada uno su propio rumbo, como si se salieran de su cauce, liberados, para así continuar una nueva ruta incierta e independiente”, aclara Sánchez.

Hay un tema de horizonte y de fluidez en toda esta nueva propuesta, un comienzo en el oeste que acaba en el oriente en forma de relieves que se salen de los muros.  El camino de las ideas no para y  el mismo trabajo le va sugiriendo nuevas cosas. Es probable que tome el curso de depurar las curvas rellenas y quiera acercarse a las líneas, esas a las que a ella le gusta llamar volúmenes lineales.

Galería Casas Reigner  Calle 70 A número 7-41. Chapinero. Informes 313 25 08

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